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Claude Le Roy: La vuelta al mundo en 40 años (I de...

Sin duda estamos ante uno de los personajes del fútbol que más me sorprende cada vez que oigo sus andaduras por los banquillos. Pocos lo elevarán a los altares en el Viejo Continente cuando se retire, ya que tan sólo ha estado dirigiendo cinco años en Europa. Pero la vida de Le Roy tenía otra misión. Él siempre ha querido impartir su doctrina y sus conocimientos entre equipos de menor alcurnia, selecciones y ligas con un prestigio muy bajo y que intentan hacerse un nombre mediante fichajes de europeos trasnochados o gente que se deja seducir por el dinero. No sé si habrá ganado mucho en sus experiencias como técnico, pero estoy seguro que el dinero no es la norma que rige la toma de decisiones de este francés de 61 años.

Tuvo un currículum pobre en cuanto a jugador, ya que sólo pasó por escuadras de un status bajo en Francia como el Evreaux FC (CFA, cuarta división) el FC Rouen (Ligue 1), el AC Ajaccio (Ligue 1), el Avignon (Ligue 2 y Ligue 1), el Stade Lavallois (Ligue 1) o el Amiens (Division 3), club en el que se retiró a los 33 años. Mientras daba sus últimos coletazos en la posición de defensa, aunque fue un centrocampista polivalente, Le Roy siempre tuvo una vocación por enseñar y querer propagar el fútbol. De hecho, es uno de los fundadores de la Bretagne Football Association (BFA), una selección de esta región francesa que durante unos años disputó encuentros internacionales a partir de 1988. Pero años antes, Claude Le Roy ya inició su periplo en los banquillos, precisamente en el Amiens, su último club como futbolista, y en el que durante la campaña 1980-1981 compaginó ambos puestos, para después dirigirlo sólo como técnico dos años más. Su segunda, y penúltima hasta el momento, experiencia como entrenador de club en Europa se produjo entre 1983 y 1985, años en los que se enroló en las filas del FC Grenoble donde tuvo a un incipiente Youri Djorkaeff (en la foto, en su época con Le Roy) en la Ligue 2 que se iniciaba en el fútbol antes de fichar por el Estrasburgo cinco años después.

Tras su paso por el Amiens y el Grenoble, Le Roy ya desató esas ganas de hacer algo diferente, de realizar un salto sin red y embarcarse en un reto distinto, extraño y lleno de dificultades. El destino y sus ganas por aprender le llevaron hasta los Emiratos Árabes Unidos, en concreto entrenó en el Al Shaabab Dubai, en un campeonato que sólo llevaba 11 temporadas disputadas y que todavía no tenía nada de repercusión. Durante 1985 dirigió a los asiáticos, porque ese mismo año recibió una llamada de Camerún para ser el seleccionador. Con los Leones Indomables vive grandes momentos en sus tres años como técnico (1985-1988) ya que ganó la Copa de África en 1988 con Roger Milla (en la imagen) en el ataque camerunés y Tommy N’Kono en la portería, y fue finalista en la edición de 1986 donde cayó frente a los egipcios, que eran anfitriones. Donde no pudo estar fue en la cita mundialista de México ’86, pero años más tarde tendría su oportunidad con el propio combinado de Camerún. Entre sus méritos cosechados en su primera etapa al frente de los Leones Indomables, además del título continental, destaca el descubrimiento de un talento como ha habido pocos en el fútbol: George Weah. Durante la campaña 1987/1988, la última al frente de Camerún, Le Roy no paraba de consumir fútbol del continente negro y descubrió a Weah saliéndose en el Tornerre Yaoundé, un club de la primera categoría camerunesa, donde anotó 15 goles en 18 partidos. Al momento, Le Roy descolgó el teléfono y habló con su gran amigo Arsène Wenger, que lo fichó sin dudar un instante y en su primera campaña metió 14 dianas en 23 apariciones con los monegascos.

Tras conseguir su primer título, y por el momento el único importante en casi 30 años como técnico, pasó dos años en el paro hasta volver a los banquillos. De nuevo en África, y de nuevo como seleccionador, tras rechazar una oferta del Girondins de Burdeos. Esta vez en Senegal, donde disputó dos Copas de África. Disputó la Copa de África de 1990, en un grupo en el que concluyeron segundos por detrás de Zambia, pero eliminando a “su” Camerún al que derrotaron 2-0. Ya en semifinales cayeron frente a los anfitriones, Argelia, por 2-1, y después en el partido por el tercer y cuarto puesto ante Zambia (1-0). Pero con los Leones de la Teranga se proclamó campeón de la Amilcar Cup Cabral, un torneo que enfrenta a los países del oeste de África y en el que como organizadores se deshicieron de Guinea Bissau (4-0), empataron con Cabo Verde (0-0), ya en semifinales vencieron por 2-0 a Gambia y en la final frente a Cabo Verde se alzaron con el trofeo por 1-0 gracias a un tanto de Sarr en el minuto 89. Un año más tarde participó en la Copa de África de 1992 en la que Senegal fue la organizadora, pero lo cierto es que cayeron en cuartos de final frente a Camerún (0-1) tras pasar como segundos en un grupo que lucharon frente a Nigeria (derrota por 1-2) y golearon a Kenia por 3-0.

Tras su cuarta Copa de África, aún le quedaban otras dos por disputar, ya que es el entrenador que más torneos ha dirigido, tomo rumbo a Malasia para ser el nuevo seleccionador desde 1992 hasta 1995, donde no logró clasificar a los malayos para la Copa de Asia de 1996. En 1996 fue ojeador del A.C. Milan, mientras que en la campaña 1997/1998 fue el director deportivo del Paris Saint Germain, meses antes de dirigir su único Mundial al frente de Camerún.

Egipto vela armas para la "final" contra...

El recibimiento que El Cairo ha tenido con los argelinos ha sido muy desagradable. Lo cierto es que los jugadores del Magreb van a tener que echarle mucho valor, además de ofrecer fútbol, para que el ambiente no se les apodere. Egipto debe hacer uno de esos partidos épicos para lograr el billete para Sudáfrica. El objetivo es muy complicado porque necesitan un 3-0 para rebasar a Argelia en la clasificación por el goalaverage. Sin duda, el de El Cairo es uno de los encuentros más apasionantes de este fin de semana en el que se resuelven los afortunados que irán a la cita mundialista en dos zonas: Oceanía/Asia y África. Mientras, la zona europea y la sudamericana/centroamericana se resolverá el miércoles.
En el Grupo A, Camerún tiene en su mano la clasificación, pero para ello tendrá que ganar en Marruecos (que no se juega nada) o esperar que Gabón no venza en Togo, que tampoco tiene nada en juego, pero se presupone que Adebayor querrá seguir engrosando sus estadísticas con el combinado nacional. En el Grupo B, la situación es similar que en el A, Túnez saca dos puntos a Nigeria, y ambos tienen que jugar lejos del calor de su público. Túnez visita Mozambique, mientras que las aguilas verdes se desplazan a Kenia. La tercera de las plazas por dirimir se decidirá en el mencionado Egipto-Argelia, que mañana a las 18:30 (hora española) vivirá su particular intento de remontada por parte de los faraones en ese 3-0 que deben conseguir. Sino, Argelia volverá a una cita mundialista desde la de México en 1986.
Pero la primera plaza que se va a resolver en estos cinco días de auténtico infarto en medio mundo se resolverá en pocas horas, ya que Nueva Zelanda y Bahrein (en la imagen) se enfrentan a las 8:00 (hora española) con la misión de dirimir quién se benecia del 0-0 cosechado en Asia. Ryan Nielsen será la baza defensiva de los kiwis, que si no reciben un tanto tienen el pase casi en el bolsillo. Arriba, Fallon, Killen y Smeltz son las armas para anotar, mientras que Bahrein apostará por el olfato goleador de Jaycee John, jugador del Mouscron y nacido en Nigeria, para lograr un hito histórico para los asiáticos. Otro de los duelos más calientes de este fin de semana será el partido de ida entre Costa Rica y Uruguay (domingo, 03:00 hora española). Los ticos se quedaron a un paso de acceder directamente al Mundial, pero un gol de Honduras en la prolongación les condenaron a esta durísima repesca (o repechaje, como dirían en Sudamérica) frente a Uruguay. El cuadro de Washington Tabárez ya mostró frente a Argentina que adolece de juego, que prescinde del centro del campo y que deja su fútbol a la suerte de las genialidades que tengan Luis Suárez o Diego Forlán.
Pero el grueso de las plazas que quedan por decidir se darán en Europa, donde todavía quedan cuatro billetes directos para Sudáfrica que se deciden entre el sábado y el miércoles, fechas para la disputa de las cuatro eliminatorias del Viejo Continente. La tarde del sábado será de altos vuelos y será complicado que alguna de las eliminatorias quede sentenciada. Si acaso, mi apuesta sería por el Rusia-Eslovenia (17:00, hora española), en el que Arshavin, Zhirkov, Akinfeev y compañía tienen la calidad suficiente como para lograr una victoria holgada y viajar al encuentro de vuelta sin apuros. Dos horas más tarde, Grecia recibe a Ucrania en un duelo en el que es posible que se resuelva con pocos goles. Habrá que ver si los atacantes helenos tienen el punto de mira afinado y pueden explotar esa ventaja que tienen, la de una mejor delantera. A las 21:00, la Irlanda de Giovanni Trapattoni recibirá en Dublín a Francia, que llega con esa sensación de saber que es favorita, pero de conocer también los problemas que padece, tanto en el campo como en el ambiente y en la actitud que recorre todo el país. Por último, Portugal, sin Cristiano Ronaldo, verá de lo que son capaces Dzeko e Ibisevic (21:30, hora española) y si pueden enmudecer a los lusos y que toda la grada se acuerde de su ídolo.