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Premier League 2011/12: Reparto de medallas (IV de...

No llegan a la línea de salida con la misma mejor marca personal del año, ni siquiera las sensaciones son similares antes de iniciar la carrera de fondo que marcará su devenir, pero seis combinados son los elegidos para repartirse los cinco metales que hay en juego. Parece que Ferguson tiene varios segundos de margen respecto al resto de fondistas para alcanzar la Premier League. La plata y el bronce deberían ser cosa de Villas-Boas y Roberto Mancini, mientras que un peldaño por debajo, y con una cuarta plaza como premio que también es medalla importante, andan Arsène Wenger (que podría perder en horas a Cesc y Nasri), Kenny Dalglish (con una escuadra renovada) y Harry Redknapp (todavía sueña con la guinda de Fernando Llorente). Serán 30 duelos directos entre seis atletas con hambre de victoria, pero no podrán descuidarse porque alguna liebre intentará provocarles algún quebradero de cabeza en vueltas, a priori, de transición.
Por encima del resto aparece el Manchester United FC, que no acaba fuera de las dos primeras plazas ligueras desde la campaña 2004/05, y quiere seguir abriendo brecha en la clasificación histórica después de hacerse con la primera plaza al sumar su título 19, por los 18 del Liverpool. David de Gea para suplir a Van der Sar (papeleta difícil por la exigencia de la portería en Old Trafford), Phil Jones que llega desde el Blackburn Rovers como esperanza para la defensa y Ashley Young que tendrá una doble misión: repetir las carreras que hacía en el Aston Villa y liberar a Nani del costado para que suba su rendimiento por la zona central.

Roy Hodgson: Batiendo récords desde 2008

Se marchó Rafa Benítez rumbo al campeón de Europa, pero se consiguió retener a las dos piedras angulares del proyecto: Steven Gerrard (símbolo sentimental, aunque ha bajado su nivel sobre el césped) y Fernando Torres (campeón del mundo y mayor activo para una posible venta de futuro). Llegaba Roy Hodgson, entrenador de 62 años con una dilatada, y viajera, trayectoria en su carrera.
Tras muchos años en un segundo plano volvió a primera escena con su fichaje por el Fulham F.C. en diciembre de 2007, con la única misión de tratar de salvar a un club que navegaba hacia la deriva de la Football League Championship. Hodgson consiguió vencer cuatro de los últimos cinco choques en la Premier League 2007/2008 y salvó en una jornada final de infarto para los Lilywhites. Por detrás, el Birmingham (19º) obligaba al Fulham a vencer, ya que en caso de empate de los de Hodgson se hubiese producido un empate a 35 puntos en el que los londinenses se veían abocados al descenso. El Birmingham venció en su encuentro frente al Blackburn Rovers, con tres goles en el tramo final que hacía variar el 1-1 a un claro 4-1. El problema es que St Andrews necesitaba que el Fulham empatase (lo estaba haciendo cuando Jerome hizo el 2-1 en el 73) y que Reading no venciese, cosa imposible porque barrieron al penoso colista, el Derby County, por 0-4.
Y ahí se trasladaba la atención, con la comodidad del resultado de los Royals, era el Fulham de Roy Hodgson el que estaba sentenciado si no vencía en su choque a domicilio ante el Portsmouth. Un Pompey que acabó octavo, pero que gracias a su triunfo en la FA Cup seis después sobre el Cardiff City lograban el pase a la Europa League. Pero es a Hodgson y al Fulham no le importaba. Ellos debían vencer, y no lo estaba consiguiendo. The Great Escape seguía en el horizonte, pero había que consumarlo con la salvación. Llegaba la recta final del encuentro, el empate condenaba, de momento, a los Cottagers, pero llegó una falta a favor del Fulham. Jimmy Bullard, que estaba cuajando un final de Premier espectacular era el encargado de botar la falta, situada unos metros por delante del centro del campo y escorada a la derecha. En ese fondo se agolpaban los aficionados del Fulham, que ansiaban un gol milagroso. Bullard la puso a la perfección, y entre una maraña de jugadores surgió la cabeza pelada de Danny Murphy, que batió a Ashdown para el delirio de una parte de Londres. Y porque no, para muchos que desde fuera veíamos esa recta final de Premier League como una hazaña que deseábamos que se saldase con un final feliz. Roy Hodgson no lograba un récord al uso, pero The Great Escape pasó a la historia, y no sólo para los supporters del Fulham F.C.
La campaña 2008/2009 se iniciaba con Roy Hodgson en el banquillo, con la ventaja de tener una pretemporada para planificar un año en el que se quería evitar el sufrimiento del anterior. Y ni queriendo. El Fulham F.C. tuvo la mejor temporada de su historia en la Premier League. Concluyeron en la séptima posición, y se vieron beneficiados porque Chelsea y Everton, finalistas de la FA Cup, ya tenían su billete para Europa, por lo que fueron los Lilywhites los que se beneficiaron de esta situación al quedarse séptimos. De esta manera, el Fulham F.C. hacía historia en sus 130 años de existencia y Roy Hodgson volvía a colgarse otra medalla: The Great Escape y acceder a la novedosa Europa League.
Pero Hodgson se aplicó el dicho de: “No hay dos sin tres”. Con un equipo modesto fue avanzando en la UEFA Europa League mientras en la Premier League no pasaba apuros y concluyó a mitad de tabla con 16 puntos de renta sobre la zona de descenso, que esta vez tenía como farolillo rojo al Portsmouth, el que dos años antes casi les manda a la Coca-Cola Championship. La Europa League supuso que el nombre del Fulham diese la vuelta a todo el continente: FK Vetra (Lituania) en la Tercera Ronda; FC Amkar Perm (Rusia) en la Cuarta Ronda; AS Roma, FC Basel y CSKA Sofia (en fase de grupos); Shakhtar Donetsk (dieciseisavos de final); Juventus F.C. (octavos); VfL Wolfsburg (cuartos); y Hamburger SV (semifinales) fueron los rivales hasta llegar a la gran final. El HSH Nordbank Arena (desde este verano conocido como Imtech Arena) se vistió de lujo para el partido decisivo entre el Atlético de Madrid y el Fulham F.C. (verdugo del Hamburger SV, que ya se veía luchando por el título en casa. Los ingleses se marchaban con la derrota gracias al gol de Diego Forlán en el minuto 116, pero serán recordados por un torneo épico y en el que tumbaron a cuatro rivales en las eliminatorias con mayor prestigio y porcentaje de victoria.
Este verano, tras la marcha de Benítez, el Liverpool recurrió a sus servicios. Un Roy Hodgson que había sido nombrado Mejor Entrenador de Inglaterra por sus compañeros y que ya sumaba tres grandes hazañas: salvación sobre la bocina, séptimo puesto histórico y finalista de la Europa League. Salieron hombres de nivel como Yossi Benayoun, Javier Mascherano y Alberto Aquilani (lastrado por las lesiones y su nula adaptación a Inglaterra) y llegaron Joe Cole, Milan Jovanović, Christian Poulsen, Paul Konchelsky y Raúl Meireles. Pero la trayectoria de récord de Roy Hodgson desde diciembre de 2007 se iba a truncar de inmediato. Tras siete jornadas ligueras, el Liverpool está en posiciones de descenso, un hecho que no ocurría desde hace 46 años. Mucho ha llovido en Liverpool para llegar a esta situación de nuevo.
Hodgson ha batido otra marca al colocar a los Reds en la zona de condena de la Premier League. Pero lo peor, además de llevar sólo un triunfo (ante el West Bromwich Albion por 1-0) en siete jornadas, es que el Liverpool el pasado jueves frente al FC Utrecht siguió dando una imagen de conjunto indolente y sin nada que ofrecer. Una línea que se prolongó este fin de semana con la derrota en Anfield Road frente al novato Blackpool. Mientras el marcador lucía el 1-2, la grada coreaba el nombre de Kenny Dalglish (en la imagen), que en la actualidad está en el departamento de contratación y desarrollo de la Academy, así como siendo embajador del club.
Mientras Roy Hodgson se frotaba las manos por un premio tras dos años y medio grandiosos en el Fulham la situación es radicalmente opuesta. El Liverpool está instalado en puestos de descenso, no ofrece nada sobre el campo, la grada pide al mito Dalglish y sus estrellas no ofrecen su mejor versión. Hodgson ha batido otro récord, aunque esta vez no se saldará con vítores y celebraciones, sino con una probable destitución.

Jueces por sorpresa

Con la cabeza puesta ya en la playa paradisíaca que aliviará un duro año que comenzó allá a mediados de agosto, los jugadores del Liverpool y el Sunderland se ven invitados a una fiesta en la que no les apetece mucho ser partícipes. Están con pocas ganas, cansados y muchos de ellos decepcionados por el devenir de la campaña. En concreto, los reds no se tomarían ni una copa en la fiesta por el título que hoy se celebra. Llegarían, saludarían a los organizadores y se marcharían sin hacer ruido mientras el Chelsea se desvive en cada canción que atrona la sala.

El conjunto que todavía dirige Rafa Benítez se despide de su afición por este año, y puede que muchos lo hagan de forma definitiva, entre ellos su técnico y su mayor estrella (Fernando Torres), que verá el partido desde la grada y muchos le sitúan junto al preparador en la Juventus. Otro de los “emigrantes” podría ser Dirk Kuyt, que también se le emplaza a la Vecchia Signora en este mercado veraniego. El mayor hándicap es que el Liverpool no echará a Benítez, ya que la indemnización que debería pagarle es fastuosa (le quedan cuatro años de contrato), y viendo la situación económica de los reds sería darse un tiro en el pie. Por ello, la cúpula directiva espera que sea el propio entrenador o la Juventus los que den el paso al frente para iniciar las negociaciones.

Pero antes de comenzar con los rumores y los cambios de cromos hoy tienen la complicada tesitura de dejarse llevar frente al Chelsea y dejarles el triunfo a tan sólo 90 minutos o ayudar a su eterno rival. En cualquiera de los dos casos parte de la afición quedará decepcionada. Su eliminación el pasado jueves ante el Atlético de Madrid fue la gota que colmó el vaso para catalogar el año de desastre, ya que unido a su ausencia la temporada que viene de la Champions League (con lo que supone económicamente) y la clasificación del Fulham (una escuadra con apenas pedigrí en Inglaterra) a la final de la Europa League han terminado de enervar los ánimos de la hinchada del Liverpool.

Y encima las bajas son la tónica para Rafa Benítez, ya que Torres, N’Gog, Skrtel, Emiliano Insua y Fabio Aurelio están en la enfermería. Pero Carlo Ancelotti también llega con problemas, ya que no contará ni con Essien ni Obi Mikel, dos bajas importantes en la medular, mientras que Bosigwa y Carvalho tampoco podrán ayudar. Veremos como salen los reds a Anfield Road, pero lo cierto es que sus dos máximos goleadores, Kuyt y Torres, verán el encuentro desde la grada, por lo que Babel formará en punta. Las exigencias del Chelsea harán que los blues salgan con una marcha más y en condiciones normales conquistarán un triunfo definitivo para hacerse con la Premier, ya que en la última jornada reciben a un Wigan salvado y que tratará de hacer un buen encuentro, pero que lo tendrá casi imposible.

En el otro encuentro de la jornada, el Suderland recibe a las 17:00 horas (horario español) al Manchester United, algo más de media hora después de que Liverpool y Chelsea hayan concluido la primera parte del día D en la Premier League. El Sunderland llega con los deberes hechos en una cómoda décima posición y en un buen estado de forma, ya que el cuadro de Steve Bruce ha logrado nueve de los últimos 12 puntos en juego, y con su artillero Darren Bent con cuatro goles en estos últimos cuatro choques. La máxima aspiración en los Black Cats es tratar de que el punta inglés se lleve el trofeo de máximo goleador, que ahora mismo dista en dos goles de Rooney (y uno por detrás de Drogba), que hoy sí estará en el once inicial de Sir Alex Ferguson, para desesperación de Capello, que desearía que su estilete descansase para llegar en la mejor forma posible a la cita mundialista.

Por ello, poca motivación necesita el United, y Rooney, ya que según el resultado de Anfield podría auparse a la primera plaza, o en su defecto lograr la victoria para mantener el pulso hasta el último encuentro. Todo el mundo sabe que hoy el Manchester se juega su última bala porque pocos confían en que Roberto Martínez y sus chicos saquen algo en claro de Londres el próximo fin de semana. 180 minutos decisivos en la Premier League y con dos jueces sin aspiraciones, unos por el trabajo bien hecho y otros por la decepción de una temporada negra. Aunque hoy todos tienen un escaparate inmejorable para ganarse un buen contrato el año próximo. Confiemos en eso para que tanto Liverpool como Sunderland puedan dar la campanada y vivir una tarde de emociones, vuelcos en la clasificación y con nervios a partes iguales.

Jornada en Europa: Chelsea, Girondins y Bayer Leve...

Sin duda el partido estrella de la Premier League era el Arsenal-Manchester United, que se saldó con victoria para los red devils con una gran actuación del extremo portugués Nani. De esta manera, los pupilos de Wenger se descuelgan a cuatro puntos del United, y a cinco del Chelsea, que además lleva un encuentro menos. Si ayer todo giró alrededor del partidazo entre Wenger y Ferguson, el sábado el Chelsea debía ganar para mantener el liderato. No fue un encuentro fácil para los blues, que sólo respiraron felices con el pitido fnal del colegiado tras el agónico 1-2 del capitán John Terry en el minuto 82. El encuentro se puso de cara pronto tras un gol tempranero de Anelka después de un pase de la muerte de Didier Drogba, pero el escocés Fletcher puso las tablas en el electrónico y entonces los de Carlos Ancelotti tuvieron que emplearse al máximo para mantener la primera posición de la tabla.

El Liverpool venció al Bolton Wanderers por 2-0 en Anfield Road y se acercan a un punto de los puesto de Champions tras el tropiezo del Tottenham en Saint Andrews (1-1), con un Alex McLeish que sigue manteniendo al Birmingham en una gran racha. Otro que se ha unido al carro de llegar hasta los puestos de la mayor competición continental es el Manchester City, que tras un triunfo fácil y cómodo fraguado en la primera mitad ante el Pompey también está a un punto de los Spurs. El Aston Villa es séptimo a dos puntos del cuarto puesto, y ya calienta motores para su desplazamiento del próximo sábado a White Hart Lane.

En Francia, el Lyon remontó finalmente al PSG, que se puso ganando por 0-1 en Gerland con un tanto del turco Erding, pero Gomis (minuto 77) y el veterano central brasileño Cris (min.81) completaron el 2-1 que deja al Lyon a nueve puntos de un Girondins de Burdeos que sigue con paso muy firme. El actual campeón de la Ligue 1 ganó en el campo del Grenoble, colista de la competición, después de ir perdiendo al descanso, pero los tantos de Gouffran, Chamakh y Cavenaghi dejaron una gran sonrisa a Laurent Blanc. Tras el Girondins marcha la revelación de la temporada, el Montpellier de René Girard, que sigue a seis puntos de los líderes después de que el sábado ganaran al Marsella por 2-0.

En la Bundesliga, y a falta de 14 jornadas, la competición es cosa de tres: Bayer Leverkusen, Bayern Munich y Schalke 04. Jupp Heynkes sigue en estado de gracia y todavía no conoce la derrota. Ayer, en cinco minutos mágicos, Kiessling, Derdiyok y Hyypia senteciaron su encuentro frente al Friburgo que concluyó 3-1. El Bayern de Munich venció por un claro 3-0, aunque los tantos no llegaron hasta la segunda mitad (Van Buyten, Mario Gomez y Robben), mientras que el Schalke 04 es el tercero en discordia que ha ganado cinco de los últimos seis encuentros con 16 de 18 puntos conseguidos desde el 6 de diciembre. Y el bastión de esta gran racha está siendo Kevin Kuranyi, que lleva cinco goles en las últimas seis jornadas.

Por su parte, en Italia el Inter de Milan, lider de la Serie A, no jugó este fin de semana, mientras que su inmediato perseguidor y máximo rival, el Milan, volvió a pinchar en San Siro con el Livorno (1-1) tras un tanto de Ambrosini al borde del descanso y el empate del veteranísimo Lucarelli, que aprovechó un fuera de juego mal tirado de la zaga rossonera. El gran beneficiado de la jornada ha sido la Roma de Claudio Ranieri, que gracias a la victoria en el Olimpico frente al Siena ha empatado con el Milan, aunque llevan un encuentro más. El joven Chuka-Okaka selló el 2-1 con un gran taconazo a falta de tres minutos.

La frustración del chico de oro inglés

La vida de Cherno Samba es totalmente antagónica a la del resto de futbolistas. En vez de tener unos comienzos más o menos “anónimos” e ir dándose a conocer conforme avanzaba su carrera para terminar triunfando, este delantero nacido en Gambia, pero criado en Inglaterra, tuvo todo menos una adolescencia tranquila. Con 13 años, Samba era el objeto de deseo de todos los clubes ingleses, que veían en él la nueva referencia atacante de los pross y un candidato a estar en el olimpo del fútbol mundial. Sin duda, la vena por el fútbol le vino gracias a su padre, que fue internacional por Gambia, pero decidió que el emigrar sería perfecto tanto para la familia como para el futuro de su hijo. Por ello, se asentaron en Watford cuando Samba apenas tenía siete años, traslandándose más tarde a Peckham, una localidad al sur de Londres.
Los datos hablan por sí solos, y los de Samba con 13 años eran espectaculares. Acumulaba 132 goles en 32 encuentros en el modesto Mottingham F.C., lo que le convirtió en el objeto de deseo de todos los clubes que le catalogaron como el golden boy, pero también de los agentes. Esos personajes que se acercan a los futbolistas con el único afán de sacarles la máxima comisión posible y venderlos al mejor postor, y no pensar en el futuro más óptimo para el jugador. En el caso de Samba, fueron muchos los que llamaron a su puerta para hacerse con el poder de decisión de un delantero de 13 años. Al final, Harry Gerber fue el elegido por la familia para ser el consejero de Samba, que firmó con el Millwall, donde pasó a engrosar las filas de las categorías inferiores del club londinense. Pero su fichaje por los Lions no significó el cese del interés de los grandes de Inglaterra por hacerse con el joven promesa de 1.78 metros. No en vano, el Millwall llegó a rechazar varias proposiciones del Manchester United y el Liverpool, que en este caso concretó su interés con una oferta de 1.5 millones de libras. Tal fue el interés mediático levantado por Samba, que su padre tuvo que cambiar el teléfono de casa, porque las llamadas de distintos periódicos, aficionados y fans exaltados no paraban de sonar en casa de los Samba. El padre de Cherno se convirtió en el blanco de todas las ofertas, ya que los agentes acudían al progenitor del chico, Al-Hajie, para realizar proposiciones que él mismo catalogó de chantajes y sobornos ofreciéndole dinero y regalos. El propio Samba, no dudó en asegurar que en aquella época y ante tanto interés se volvió arrogante ya que se le señaló como el futuro delantero centro de la selección inglesa en el Mundial 2006, pero el todavía no llegaba a los 15 años. De hecho, anotó el gol decisivo para que los pross se alzaran con el Europeo Sub-16.
Samba, con el entrenador-agente Harry Gebber como mano derecha, fue convocado para ir a entrenar con el Millwall desde el Mottingham F.C. Ya con los Lions, y ante el interés constante del Liverpool, Samba estuvo durante un largo periodo de tiempo a prueba en Mellwood, en el que los técnicos reds quedaron encadilados con el potencial de Samba. Pero lo cierto es que el fichaje nunca se concretó, y eso que tras un día rutinario de escuela, Cherno recibió una llamada muy especial en su móvil. Era Michael Owen, que no tuvo reparo en pedirle a Samba que “debes firmar por el Liverpool porque es un gran club y sería bueno que jugases junto a mí”. Por desgracia, el futuro de Cherno Samba se vio truncado cuando el agente del jugador decidió que la medida correcta sería acudir a un Tribunal de Justicia Deportiva para que fuese un juez quien dictaminara el valor del gambiano y su pase al Liverpool se concretase correctamente. Pero este revuelo que se formó con los juzgados de fondo espantaron al Liverpool, que prefirió no meterse en líos. Al final, el Millwall se vio obligado a asegurarle a Samba un contrato de dos años en cuanto cumpliera 17, pero lo cierto es que todavía tenía 14 primaveras.
Pero entonces la frustración se empezó a apoderar de Samba, que estuvo jugando con los juveniles del Millwall desde los 14 hasta los 17 años, por lo que el atacante apreció que su fútbol no progresaba y su futuro se estancaba. Su contrato como profesional comenzó el 1 de julio de 2002, pero su debut con el primer equipo se retrasó hasta el 22 de febrero de 2003, pero nunca llegó a ganarse un puesto en el once titular y su hábitat natural fue el conjunto reservas. El tiempo siguió pasando y la fecha límite era el 30 de junio de 2004, día en el que las trayectorias del Millwall y Samba se separaron para siempre. Con sólo 19 años parecía que llegaba el ocaso en su carrera deportiva, justo en el momento en el que la mayoría de jugadores empiezan a despuntar. Aun así, varios clubes ingleses se interesaron por la situación de un jugador que había estado presente en todas las selecciones inglesas desde la Sub-14 a la Sub-20. Coventry, West Bromwich Albion y Leeds United lo intentaron, pero todas las negociaciones fracasaron.
Entonces comenzó el éxodo de Cherno Samba. Su destino era el Cádiz, donde no disputó ni un sólo encuentro en la campaña 2004/2005, y por ello el club amarillo lo cedió el curso siguiente al Málaga B, que esa campaña jugaba en Segunda División (donde terminaron descendiendo). Samba tuvo un año convulso en la ciudad malacitana, ya que sólo entró en ocho convocatorias hasta marzo, fecha en la que se produjo un incidente fatídico para su devenir deportivo. Siendo el jugador menos usado con el Málaga B (sólo 39 minutos hasta ese momento). El gran problema de Samba fue que no se aclimató a España y que después de más de un año no había aprendido ni una palabra, por lo que era objeto de burla de sus compañeros de equipo, que se mofaban de que esa gran promesa no se enterara de ninguna instrucción del técnico. El 11 de marzo de 2006, entraba en el campo en el minuto 75 con 2-1 a favor del filial malaguista para aprovechar los espacios que el Lorca dejaba atrás al estar volcado al ataque, pero poco duró el concurso de Samba, que ante su actitud sobre el césped, fue cambiado al instante por Carrasco, entrenador del filial. Pese a tener dos buenas ocasiones en los pocos minutos jugados, el cambio se produjo por la poca intensidad que se vislumbraba desde el banquillo. En su camino hacia la banqueta, Samba recibió la primera tarjeta amarilla por parte del colegiado por perder el tiempo, pero antes de salir, Mateu Lahoz le mostró la segunda por pararse a apenas 20 metros de la línea de cal.
La participación de Samba en el Málaga B se cerró sin mucho ruido, después de que cuando llegó, los foros del club boquerón lo tildaban de crack y aseguraban que la operación de la secretaría técnica era una de las mejores de la historia. Nada más lejos de la realidad. Su vuelta a Inglaterra la fraguó Ian Holloway, que lo firmó libre y se lo trajo al Plymouth Argyle por dos años, que militaba en la Coca-Cola Championship. Durante el curso 2006/2007 apenas entraba en los planes del mánager, y ese mismo año fue cedido al Wrexham de la Coca-Cola League 2 durante un mes, en el que jugó 88 minutos repartidos en tres encuentros, pero el contrato no fue prolongado por el Wrexham, que desechó la opción de pedir un aumento de la cesión al Plymouth. El año siguiente fue igual de duro para Samba, que concluyó sus dos campañas de vuelta a Inglaterra con 13 encuentros y un sólo tanto. De hecho, el Plymouth decidió rescindir el contrato del delantero (que todavía tenía 22 años) en diciembre de 2007. Hasta el verano de 2008 no encontró un nuevo acomodo, en este caso tuvo que viajar hasta Finlandia para poder disfrutar de una nueva oportunidad en el F.C. Haka firmando un contrato de año y medio que concluía en febrero de 2010. En esta experiencia en un campeonato menor sólo saltó al campo en siete ocasiones, sin lograr ni un sólo gol y aportando poco o nada. En febrero de 2009 rescindió su contrato con el Haka y volvió al mercado de jugadores libres. En este último año, Cherno Samba experimentó una nueva vuelta de tuerca en su extraña carrera, ya que dio el paso para jugar con Gambia, su país de nacimiento, y ya acumula tres internacionalidades, dos de ellas en partido oficial. Y también ha inaugurado su casillero de goles con el país africano al anotar un tanto ante Túnez en un amistoso disputado en enero de 2010. En julio de 2009 estuvo a prueba en el Swindon, pero tampoco llegó a concretarse el fichaje pese a disputar varios amistosos. La llamada definitiva llegó en octubre del pasado año, cuando el Portsmouth contactó con Samba para contratarlo en periodo de pruebas. Se volvía a hablar de aquella joven promesa que fue seguida por medio mundo, pero su participación en Fratton Park tampoco se concretó y todo se rompió de nuevo para Cherno Samba.
Actualmente, este delantero sólo tiene 25 años y ya no rellena los tabloides ingleses. Pero para colmo, ni siquiera engrosa las filas de ninguna plantilla del fútbol mundial. Una pena la fugaz y precoz carrera de Cherno Samba, que a los 13 años tenía todo el dinero del mundo llamando a su puerta y hace un año ni siquiera logró convencer a un club finés para seguir jugando a eso que más le gusta. Esperemos que pronto encuentre acomodo en el fútbol, porque Samba todavía está en el inicio de la carrera de cualquier futbolista. El que iba a ser delantero de Inglaterra en el Mundial 2006 ya no sueña con ganar la Premier League ni disputar la Champions, simplemente busca una oportunidad.

¿Se acaba el tiempo de Rafa Benítez?

En menos de una hora, el Liverpool saltará a Molineux para enfrentarse al Wolverhampton Wanderers en un encuentro que quizás pueda provocar movimientos en las oficinas del conjunto desde orillas del Merseyside. Los últimos rumores que colocan a Rafa Benítez en la órbita de la Juventus para sustituir a Ciro Ferrara es otro aliciente más para pensar que una derrota de los reds ante los Wolves podría dar con el exitoso mánager en el paro. El conjunto dirigido por Mick McCarthy saldrá a morir, ya que actualmente está empatado a puntos con la zona de descenso, y por ello el triunfo se antoja esencial para su futuro en la Premier League, además de sumarle un punto de motivación por batir a uno de los grandes.
El Liverpool ocupa actualmente la sexta posición, a un punto de los puestos que dan acceso a la Champions y también del quinto puesto, que da directamente una plaza en la Europa League. Además, el Aston Villa llega fuerte por detrás, así que se une al conjunto de Benítez en la lucha por los puestos europeos. El Tottenham, que saca un punto al Liverpool, recibe al Fulham, que está en la zona tranquila de la tabla, mientras que los villanos tendrán que dar mañana el do de pecho contra el Arsenal si quieren seguir en la pomada. Mañana también jugará el Chelsea, que tendrá la visita del Birmingham con el objetivo de mantener el liderato. Por su parte, el cuadro del Alex McLeish quiere agarrarse a la lucha por Europa (están a cinco puntos), pero para ello deberán asaltar Stamford Bridge. Lo realmente importante del día de hoy es lo que pueda hacer el Liverpool, y por extensión dictaminar si Rafa Benítez sigue siendo presente y futuro al frente de los reds o se convierte en un bellísimo recuerdo del pasado.