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Vincent Enyeama: El peor enemigo de los porteros

A falta de diez días para cumplir 28 años, Vincent Enyeama es uno de esos futbolistas que encandila en cada torneo que disputa, pero de momento no ha recibido la recompensa en su carrera futbolística como debería. Es cierto que juega en Europa, pero de momento sigue anquilosado en el fútbol israelí. Tras su inicio en el Bnei Yehuda, en 2007 cambió de residencia para seguir en Tel-Aviv, pero en este caso en el Hapoel. El pasado 15 de mayo, gracias al tanto de su compañero Eran Zahavi en el minuto 93 en la cancha del Beitar Jerusalem, el Hapoel se hizo con la Ligat ha’Al (o conocida como Israeli Premier League), lo que significaba que el mejor portero de África iba a tener la oportunidad de disputar la Champions League.

Debutó en el Mundial 2002 en el último choque frente a Inglaterra, con las Águilas Verdes ya eliminadas, y cuajó una soberbia actuación. Mucha gente no lo conocía y se quedaron con una parada a bocajarro ante Paul Scholes. Y este pasado periodo estival en Sudáfrica volvió a rayar a un gran nivel y ante Argentina estuvo a punto de arruinarle a Messi y compañía el choque, que finalmente concluyó con victoria de la albiceleste por 1-0. Mientras que con la selección nigeriana Enyeama es una institución, en su carrera de clubes la cosa es bien distinta. Con cuatro participaciones en la Copa de África, Vincent ha tratado de hacerse un hueco en el fútbol europeo, aunque su progresión no está siendo tan meteórica como sus actuaciones con Nigeria.

En el continente negro, su currículum es amplio con dos CAF Champions League con el Enyimba en 2003 y 2004. Pero la llegada de un nuevo técnico a su club le provocó que forzase su marcha para volver a disfrutar del fútbol sobre el campo. Fichó por el Heartland, una escuadra de menor calado en Nigeria, pero que le ofrecía ser el 1 en el esquema de su nuevo preparador. En su etapa en el Enyimba, Enyeama ya solía realizar una costumbre más típica de los metas sudamericanos, como es ser el lanzador de penaltis. Vincent era el encargado de disparar desde los 11 metros en partidos menores, pero en 2003 dio un paso adelante y se atrevió en la final de la CAF Champions League ante el Etoile Sahel. El escenario no invitaba a esta bravuconada, pero Enyeama recorrió todo el campo en el minuto 40, se puso delante de Austin Ejide (su rival como meta titular en las Aguilas Verdes) y le batió. El Enyimba remontaba la eliminatoria y se encaminaba a lograr su primer trofeo continental. Tras su gran Copa de África y su triunfo en la CAF Champions League, Vincent recibió la llamada del Bolton Wanderers, pero la prueba no cuajó. Posteriormente llegó el nuevo técnico al Enyimba y tuvo que emigrar al Heartland (por aquel entonces conocido como Iwuanyanwu Nationale) y cuna de jugadores como Nwankwo Kanu, Finidi George o los hermanos Uche.

En 2005 aterrizó en Israel, y tras dos campañas en el Bnei Yehuda (en 2006 colaboró en su clasificación a la Copa de la UEFA) dio un salto al Hapoel Tel-Aviv. El pasado mes de mayo se proclamaron campeones, y ahora busca participar en su primera Champions League. Debido a su participación en el Mundial, Enyeama no estuvo presente en la primera eliminatoria frente al Željezničar bosnio, al que superaron por un global de 6-0. En la Tercera fase de clasificación, el rival era el modestísimo FK Aktobe (club de Kazajstán al que ya le dedicamos un post en la figura de su capitán Samat Smakov). La ida se complicó con la inesperada derrota por 1-0, que recibió el tanto de penalti de Smakov con Enyeama en la puerta. Ya en la vuelta, el Hapoel sacó su garra y en la primera parte sentenció con un claro 3-0 una eliminatoria que finalmente se apreció más ajustada con el postrero gol de FK Aktobe en el descuento. Gracias a un tanto de Ben Sahar y las paradas del nigeriano Enyeama, el club israelí se quedaba a un peldaño de acceder a la Champions League.

Y el sorteo le fue benevolente al Hapoel, ya que le tocó en suerte el Red Bull Salzburg con la vuelta en el Bloomfield Stadium. El partido de ayer en Austria fue vibrante, con victoria final para los de Tel-Aviv, que llegaron a adelantarse a los tres minutos, mientras que a los 53 dominaban por 1-3 para el definitivo 2-3 tras el penalti transformado por Roman Wallner a los 67 minutos. Pero, una vez más, el protagonista fue Vincent Enyeama, que a los tres minutos no dudó ni un segundo en ser el lanzador de un penalti importantísimo para su club. Se puso delante de Gerhard Tremmel y le batió con un potente disparo con el interior que se coló por el poste derecho del guardameta austriaco.

Y es que si por algo se caracteriza Enyeama es porque no le tiemblan las manos a la hora de parar, pero lo mismo cuando recurren a él para lanzar desde los 11 metros. Va a cumplir 28 años el próximo 29 de agosto, pero dos días antes podría recibir su mayor regalo. Que el Hapoel Tel-Aviv entre en el bombo de los 32 conjuntos que disputarán la fase de grupos de la Champions League. Ojalá lo consiga, porque su paso por el fútbol está siendo muy importante para África, pero quiere dejar su impronta en el continente europeo. No duden que si tienen un penalti a favor se atreverá a lanzarlo, porque Vincent es el mayor conocedor de los guardametas. Y a la vez, su mayor enemigo.

Gesto de maestro

Todos hemos soñado alguna vez con ser futbolistas. Y para mayor regocijo de nuestros pensamientos nuestro sueño suele llevarnos a ser foco de atención de todo el mundo. No nos solemos quedar cortos, así que recreamos un gol en la Champions League, una Eurocopa o un Mundial. El domingo, Andrés Iniesta cumplió esa fantasía que todos los españoles habíamos soñado en alguna ocasión. La fantasía pasó a ser realidad. Lo que cada cuatro años veíamos con rabia acomodados en el sofá, el domingo lo vivimos en primera persona. Con sufrimiento, dolor por el juego durísimo de los neerlandeses y alegría por el tanto agónica del crack de Fuentealbilla.

Sin tatuajes, sin pendientes y sin ese aroma de divo que otros desprenden, Andrés Iniesta cuajó un encuentro espectacular. No le suelen ir los partidos físicos, pero ante Holanda, el centrocampista del Barça se echó el equipo a la espalda, tocaba cada una de las transiciones defensa-ataque y se convirtió en el canalizador del juego. Para los anales de la historia quedará su gol, quedará un tanto de leyenda y un título que llegó con el esfuerzo de 23 jugadores y un técnico, aunque la imagen siempre le pertenecerá a Don Andrés.

Y yo me quiero quedar con un detalle de persona excepcional. En el encuentro más importante de la historia del fútbol español, Andrés Iniesta tuvo un hueco para abstraerse de la tensión y acordarse de un compañero que se marchó casi hace un año. Dani Jarque. Siempre con nosotros. Así rezaba la camiseta interior del albaceteño. Cualquier otro futbolista se hubiera vuelto loco, la hubiese emprendido con el banderín de córner por un partido que se resolvía tras 116 minutos de lucha sobre el césped. Pero no. Andrés es diferente. Su primera acción tras hacer historia fue brindarle la victoria a un compañero, a un amigo, a un futbolista que nos dejó el pasado 8 de agosto.

El éxito de esta selección radica en la calidad de sus integrantes, sin duda. Pero un factor imprescindible ese ambiente de amistad que irradian allá por donde van. Cada concentración es un viaje de amigos, una sucesión de momentos mágicos. Y como ya se acordara Cesc Fábregas con su Arsenal dedicándole un tanto en la Premier League con una camiseta de los gunners con el nombre de Jarque, el domingo fue Iniesta el que volviera a relucir ese sentimiento de amistad total que existe entre una generación de futbolistas que han hecho historia. Sin duda, un gesto de maestro en el mejor escenario posible.

Holanda se volverá a quedar a las puertas

Con un centro del campo romo, una defensa dubitativa y Van Persie en un estado de forma deplorable, Holanda se volverá a quedar a las puertas del cetro mundial. Como en 1974 y 1978. Aunque en esas ocasiones desplegaron un fútbol de fantasía, una escuela que ha sentado cátedra y que siempre es y será recordada como un ejemplo perfecto de una generación maravillosa que se quedó a las puertas del éxito. Nunca es bueno decir las cosas en caliente, ni tampoco adelantarse a los acontecimientos, pero todo lo que sea ver a Gio van Bronckhorst levantar el Mundial el próximo domingo sería una injusticia. Alemania y España son infinitamente superiores al cuadro neerlandés.

El combinado de Bert van Marwijk acumula varias individualidades exquisitas, pero como equipo no divierten a nadie. No vale el pleno de ocho triunfos consecutivos en la fase de clasificación, ya que sus rivales fueron Noruega, Islandia, Escocia y Macedonia, ni los cinco en Sudáfrica. Sólo se apreció un atisbo de la Naranja Mecánica en la segunda parte ante Brasil, aunque los de Dunga perdieron porque se durmieron tras la reanudación. Ayer, frente a Uruguay, Holanda no mereció ganar. Lo más justo habría sido llegar a la tanda de penaltis. El partido fue un cúmulo de imprecisiones entre dos medulares llenas de errores en la creación. De hecho, los europeos preferían subir la pelota por el carril del veterano Van Bronckhorst antes de dársela a De Zeeuw o Van Bommel. Sneijder tuvo que bajar a recibir la pelota, pero al no ser su zona de acción, el mediapunta del Inter perdía muchos enteros de su calidad.

El segundo gol se produjo en fuera de juego. Mientras Sneijder lo celebraba, Van Persie resoplaba mirando de reojo al linier, que se equivocó al conceder el tanto debido a que el del Arsenal hizo intención de tocar la pelota. El tercero, que parecía la sentencia, fue un cabezazo soberbio de Arjen Robben, que picó la pelota alojándola sobre el poste derecho de Muslera haciendo imposible el intento de parada. Holanda pasó a la final. Lo hizo apurada, ya que Uruguay acortó con el 2-3 del Mono Pereira, y la tuvo en la última jugada, aunque los nervios atenazaron las piernas de los celestes.

La dupla formada por Joris Mathijsen y John Heitinga no tiene ni de cerca la calidad del tándem Puyol-Piqué. Los laterales son de un nivel aprobado, Van Bommel y De Jong no tienen capacidad para engarzar una jugada de ataque con dos pases bien dados. Todo queda para los cuatro hombres de arriba. Dirk Kuyt es incansable, se sacrifica los 90 minutos. Está cuajando un gran Mundial, pero realiza más esfuerzo que la recompensa que recoge. Robben y Sneijder son las dos armas de Van Marwijk. Las piernas a las que acudir en caso de apuro. Las vías de escape de un combinado Oranje con un 9 que no está en su momento. Robin van Persie deambula por el campo. Algunos dirán que Fernando Torres está haciendo lo mismo en España. Cierto. Pero The Kid cuenta con una pólvora que el del Arsenal desconoce. Y caso aparte es el festival Van Bommel. Posiblemente el jugador de la actualidad con más mala uva y peores intenciones que hay. Siempre va a hacer daño, lo conscientemente y, además, suele adornar sus patadas con simulaciones para confundir al árbitro.

Nadie puede echarles nada en cara. Son finalistas de un Mundial. Aunque la verdad es que de una cita de Sudáfrica con un pobre nivel futbolístico. Del torneo de este verano nos quedaremos con el momento de Villa, la posesión de balón de España, la lucha y el orden de Uruguay y Paraguay, aunque en menor medida, y la regeneración de la Alemania de Joachim Löw (que no engañen el 4-1 a Inglaterra y el 4-0 a Argentina, porque tuvieron opciones de perder ambas eliminatorias).

No tengo ningún tipo de duda que sea España o Alemania quien acceda a la final, Holanda se volverá a quedar a las puertas. Puede ser que el fútbol les deba una a los tulipanes, pero si no aprovecharon su oportunidad ahora va a ser difícil que lo consigan. Holanda será subcampeona del mundo por tercera vez. En esta ocasión, por merecimiento propio.

Los dueños del futuro

3 de marzo de 2010. La Argentina de Diego Armando Maradona acaba de dar un golpe de efecto ganando en Munich por 0-1 al combinado de Joachim Löw. El Pelusa comparece en rueda de prensa y a su lado encuentra a un extraño. Maradona mira una y otra vez a ese joven envuelto en el chándal del combinado teutón. No lo conoce. No se explica el motivo de que estén compartiendo mesa. El mejor jugador de todos los tiempos al lado de un chico anónimo y casi imberbe. Algo inadmisible para Diego Armando.

El error del argentino fue incomprensible. Thomas Müller llevaba desde agosto maravillando en la Bundesliga gracias a la confianza de Louis van Gaal, que le dio la batuta del ataque muniqués sin importarle que Miroslav Klose, Mario Gómez o Luca Toni (se tuvo que marchar en enero a la Roma) calentasen banquillo mientras que la joven promesa se asentaba en Alemania y Europa. El combinado de Löw está mostrándose muy sólido en este Mundial. Siempre se espera mucho de la Mannschaft, pero no le ha pesado la nueva generación de jugadores que debutan en un gran torneo. Muchos de ellos son titulares. Otros, tienen que ser cautelosos, pero en la próxima década escribirán la historia del fútbol alemán.

Nos queremos remontar un poco más atrás. 29 de junio de 2008. Final de la Eurocopa. Fernando Torres da el título a España al anotar el único gol del encuentro. Alemania llora, pero Joachim Löw tenía en pleno crecimiento una generación que quiere proclamarse campeona este verano en Sudáfrica. De la lista de 23 jugadores realizada por el técnico germano, diez de sus integrantes son de esta nueva hornada, y cinco son fijos en el once tipo que quiere triunfar en este Mundial.

Manuel Neuer (27 de marzo de 1986). Asentado en el Schalke 04 desde hace años, pero no ha tenido su oportunidad en la Mannschaft hasta este verano. Hace dos temporadas quedo fuera del torneo continental por detrás del veterano, y titular, Jens Lehmann, el malogrado Robert Enke y René Adler. La fatalidad del primero y la lesión del segundo dejaron a Neuer como el titular para Löw, aunque se llegó a discutir si no le quitaría la titularidad Butt o Wiese. En 2008 ya llevaba dos años como titular en Gelsenkirchen (acumula ahora mismo 122 partidos con el Schalke 04), pero su bautismo con Alemania fue el 2 de junio de 2009 en un amistoso que los europeos se impusieron por 2-7. Fue titular, y pieza clave, en la Eurocopa Sub-21 (en la imagen, celebrándolo) del pasado verano con la que su país se alzó. Sólo recibió un gol, y fue un mero espectador en el repaso que le dieron a Inglaterra en la final (4-0).

Jérôme Boateng (3 de septiembre de 1986). Otro de los fijos en la conquista del Europeo. De origen ghanés y con un físico poderoso, el nuevo jugador del Manchester City también ha vivido una ascensión meteórica. En la temporada 2007/2008, justo antes de que Alemania fuese subcampeona en Viena, Boateng convencía a los hinchas de su nuevo club, el Hamburger Sport-Verein (Hamburgo) jugando 27 encuentros tras el desembolso de 1.1 millones de euros en una campaña en la que acabaron cuartos. Si el verano de 2009 se alzó con el entorchado continental en Suecia (formó como central haciendo pareja con Höwedes), el 10 de octubre de ese mismo año debutó con la absoluta en un encuentro clave disputado en Moscú en el que los germanos vencieron por 0-1, se clasificaron para el Mundial y truncaron las aspiraciones de los de Hiddink de quedar primeros. Boateng fue titular, pero no acabó en el campo. A los 69 minutos de juego, Massimo Bussacca le sacó la segunda amarilla y dejó a los suyos con diez. Tras iniciar el Mundial en el banquillo, ya es un fijo para Löw en el carril izquierdo. Busca el cetro futbolístico antes de iniciar su sueño en la Premier League.

Sami Khedira (4 de abril de 1987). Ídolo en Stuttgart, con 98 encuentros en la Bundesliga y contrato hasta 2011. Va a ser una de las perlas del próximo mercado de fichajes si el técnico Christian Gross no le aprieta las tuercas a sus directivos y les exige la renovación inminente. El espigado mediocentro de origen tunecino (1.89 metros) zanjó en el verano de 2008 su segunda campaña en el primer equipo, aunque la primera completa perteneciendo únicamente a la primera plantilla. En el verano de 2009 capitaneó a la Sub-21 que maravilló en Suecia. Pero la saga no acaba con él, ya que su hermano, Rani (27 de enero de 1994), juega en las inferiores del Stuttgart y ya ha sido internacional Sub-15. Su debut con los de Joachim Löw se produjo en un amistoso el 5 de septiembre de 2009 ante Sudáfrica que acabó con triunfo por 2-0 de los teutones. Con la lesión de Ballack, Khedira se convirtió en titular y ya no se echa de menos al nuevo jugador del Bayer Leverkusen.

Mesut Özil (15 de octubre de 1988). Sin duda uno de los mediapuntas con mayor proyección del mundo. Tiene el futuro por delante, pero ya está dejando su impronta en el presente con actuaciones espectaculares. El verano de la Euro 2008 cerró una campaña en la que jugó media temporada en el Schalke 04 (su ciudad natal, pese a su origen turco) y la parte final con el Werder Bremen, con quien ganó la DFB Pokal tras marcar el único gol de la final (1-0 sobre el Bayer Leverkusen. Su estado de gracia continuó ese verano, en el triunfo del Europeo Sub-21, anotando el segundo de los cuatro tantos que endosaron a Inglaterra en la final. Para debutar con la absoluta tuvo que esperar algo más de medio año, cuando Joachim Löw le dio la oportunidad en un amistoso frente a Noruega el 11 de febrero de 2009. Su primer gol se produjo en la tercera comparecencia con la Mannschaft en el amistoso contra Sudáfrica. En este Mundial es en canalizador del ataque teutón, y pese a que no ha estado a su máximo nivel ante Inglaterra y Argentina, está cuajando un campeonato notable.

Thomas Müller (13 de septiembre de 1989). Posiblemente la mayor irrupción de esta generación de oro que conformar los diez seleccionados convocados por Joachim Löw. Pero lo mejor de todo es que por detrás vienen pisando fuerte, y el ejemplo de Müller sirve para una Alemania que es la actual campeona de Europa en las categorías Sub-17, Sub-19 y Sub-21. El genial jugador del Bayern ni siquiera conformó la convocatoria que el pasado verano se alzó con el cetro europeo Sub-21, por lo que su mérito es aún mayor. En la temporada 2008-2009 recibió la oportunidad de Jürgen Klinsmann, técnico ese año en el Bayern München, participando en cuatro encuentros de la Bundesliga y uno en la Champions League, donde anotó un gol. Sus compañeros habían vencido 0-5 en la ida de los octavos de final, por lo que Klinsmann utilizó el encuentro de vuelta para dar una oportunidad a los menos habituales y a algunos jóvenes. Entre ellos a Thomas Müller (en la imagen), que entró en el minuto 72 y en el 90 inauguraba su cuenta goleadora en la Champions para redondear el rotundo 7-1.

Pero ese no era el lugar del joven jugador nacido en Weilheim, ya que era una pieza clave en el Bayern II (conjunto filial) con el que disputó la 3rd Liga anotando 15 goles en 32 jornadas. En agosto de 2009 fue llamado por primera vez con la selección Sub-21, mientras que su debut en la absoluta se tuvo que posponer por la muerte de Robert Enke y no fue hasta el 3 de marzo de 2010 frente a Argentina cuando no dispuso de los primeros minutos con los de Löw. Maradona no le conoció ese día, pero el pasado sábado empezó a destrozar el futuro de los del Pelusa en Sudáfrica. Su temporada con el Bayern, gracias a la confianza de Van Gaal, le han hecho un fijo en el esquema de la Mannschaft, que debido a las lesiones han tenido que recurrir a la mayor aparición europea del año. Y no ha defraudado. Lleva cuatro tantos, anotó un doblete contra Inglaterra y abrió la lata frente a la albiceleste. Se va a perder la semifinal del Mundial, y quizás sus compatriotas lo lamenten quedándose fuera de la final.

Este quinteto forma parte del once titular de Alemania en Sudáfrica, pero hay otros cinco jugadores que completan la convocatoria y que serán portada en los próximos años por sus éxitos. Holger Badstuber (13 de marzo de 1989) le tiene que hacer reverencias a Louis van Gaal, aunque él también es culpable por su sorprendente aparición esta temporada. El técnico neerlandés le hizo debutar la primera jornada de la Bundesliga, y desde ese momento jugó en 33 de los 34 encuentros del campeonato doméstico. En el verano de 2006 fue fichado para la cantera del Bayern por 50.000€ procedente SSV Ulm 1846, ya que el Stuttgart no supo apreciar su calidad cuando pasó por su fútbol base desde los 11 a los 13 años. Comenzó siendo titular los dos primeros encuentros finalmente Jérôme Boateng le ha ganado la partida en el carril izquierdo.

Serdar Taşçı (24 de abril de 1987). Carrera llena de alegrías la del central de origen turco. En su primera temporada en el Stuttgart fue campeón de la Bundesliga. En el 2008 concluyó su segunda campaña como fijo en la primera plantilla, y el 20 de agosto de 2008 debutó ante Bélgica. Parecía que iba a ser fijo para Löw en el eje central junto a Per Mertesacker, pero Fiedrich le ganó la carrera finalmente. Toni Kroos (4 de enero de 1990). Otra perla para Van Gaal en la Bundesliga 2010/2011. Fichado en 2006 del F.C. Hansa Rostock, con 16 años se comenzó a hablar de él con fuerza. Realizó su debut con el primer equipo el 26 de septiembre de 2007. Dio dos asistencias en los 18 minutos que participó. Miroslav Klose aprovechó la certeza del joven Kroos, y ya empezó a convencerse de que podría hacerse un hueco en el olimpo futbolístico teutón. Semifinalista en el Mundial Sub-17 de 2007 en Corea, Toni cogió la manija de la tres veces campeona del mundo y fue galardonado con el trofeo al Mejor Jugador y concluyó como Bota de Bronce, con cinco tantos. Este año guió al Bayer Leverkusen en un año que comenzó de forma magnífica siendo líderes en el ecuador de la Bundesliga, pero poco a poco se desinflaron los de Jupp Heynckes. Pese a ello, su campaña ha sido excepcional, y tras debutar en el amistoso frente a Argentina (el mismo en el que lo hizo Müller) se hizo un hueco en una convocatoria mermada por las bajas. No ha tenido minutos, pero quiere luchar para suplir a su compañero en el Bayern, aunque Trochowski parte con cierta ventaja para ser de la partida ante España.

Dennis Aogo (14 de enero de 1987), en la imagen. Descendiente de nigerianos, el lateral izquierdo del Hamburger SV recibió la oportunidad de Löw el 13 de mayo de 2010 en el amistoso frente a Malta, y también de la generación del Europeo Sub-21, Aogo rechazó hasta en cuatro ocasiones la llamada de la Federación Nigeriana de Fútbol, incluso tuvo que declarar el pasado mes de enero que sólo jugaría para Alemania. Aún no ha tenido minutos, y será complicado que los tenga, pero con 23 años, Aogo va a ser un fijo en las convocatorias futuras germanas. Marko Marin (13 de marzo de 1989). Y por último, y también en aquel soñado campeonato continental disputado en Suecia, el menudo mediapunta del Werder Bremen. Hace dos años, cuando Alemania iniciaba la Euro 2008, él celebraba el ascenso con el Borussia Mönchengladbach a la Bundesliga, siendo pieza fundamental con 4 goles y 13 asistencias. Llegó a estar en la lista de 30 convocados de Joachim Löw para el torneo disputado en Austria y Suiza, pero finalmente se quedó fuera de los 23 elegidos. Debutó el 27 de mayo de 2008 frente a Bielorrusia, y ya en su segunda comparecencia (20 de agosto contra Bélgica) metió su primer gol a los siete minutos de estar sobre el césped. En septiembre de 2007 fue galardonado con la Medalla de Oro Fritz Walker al mejor jugador juvenil alemán (pese a haber sido seleccionable por Bosnia-Herzegovina), y el pasado verano fue contratado por el Werder Bremen donde ha sido indiscutible con 4 goles en 32 jornadas. El Barça le sigue la pista, y dentro de muy poco estará en un equipo top de Europa.

Estos diez futbolistas que hace dos años vieron como Alemania se quedaba a las puertas de ser campeona de Europa absoluta, ahora son fundamentales para Joachim Löw y persiguen hacerse con el Mundial. El futuro de la selección teutona es apasionante, pero en el presente, esta camada ya recoge los frutos de una nación abierta a los inmigrantes que cada año se nutre de jugadores con ascendencia turca, tunecina, ghanesa o bosnia. Disfruten de ellos, porque en la próxima década no van a cesar de ser protagonistas de las últimas rondas de cada torneo continental e internacional. Son los dueños del futuro.

El gen patriótico marca la diferencia

Unos cuartos de final sin Brasil no son lo mismo. Sólo en cuatro de las 19 citas mundiales que llevamos hasta ahora han estado huérfanas de la afición más colorista y alegre. La última en Italia ’90. Desde entonces, dos campeonatos, una final y unos cuartos de final.

El pentacampeón tiene en su ADN el dar el máximo en el Mundial. Da igual que muchos de sus jugadores vengan de temporadas discretas, que apenas tengan cartel en el panorama futbolístico, pero cuando se ponen la Verdeamarelha la cosa cambia. Hombres como Michel Bastos, Elano, Felipe Melo o Gilberto Silva aúnan una calidad que no han tenido en todo el año y se multiplican sobre el césped. Pero por encima del aliento que les imprime la torcida, o del poco fútbol que ofrece el esquema de Carlos Caetano Bledorn Verri, más conocido como Dunga, la Seleçao cuenta con un gen patriótico sólo comparable con el que ofrece Argentina.

El Hino Nacional Brasileiro es una carta de presentación perfecta del país sudamericano. Lejos de quedarse anclados en batallas del pasado, los brasileños prefieren hacer un canto al amor por su pueblo y sus compatriotas. Quizás es uno de los antídotos para que Gilberto Silva o Felipe Melo sean un par de stoppers infranqueables, aunque hoy el del Panathinaikos estará acompañado por Josué, otro hombre limitado en la técnica, pero perfecto para contentar a Dunga. Se motivan con las alabanzas de la letra de su himno y dan mucho más de sí.

La gran diferencia con su rival de hoy es que La Naranja Mecánica ha maravillado al mundo en muchas ocasiones, pero nunca se ha alzado con el cetro mundial. Con dos grandes generaciones futbolísticas, la Oranje se quedó con la cara de tonto en 1974 y 1978, cuando cayeron frente a Alemania y Argentina respectivamente en ambas finales.

La ceremonia de los himnos es un ejercicio de nervios, motivación y que sirve para repasar mentalmente lo que habrá que mostrar sobre el campo durante los 90 minutos (o 120 más penaltis en algunos casos). Y en este sentido, mientras que los brasileños se motivan con la motivación y amor de su letra, los neerlandeses (en realidad no son Holanda, son Países Bajos o Nederland en su idioma oficial, el neerlandés) tienen que escuchar un himno en primera persona protagonizado por Guillermo I de Orange-Nassau. Este príncipe que habitó en el siglo XVI, hace un ejercicio antipatriótico en la letra de Het Wilhelmus (El Guillermo, el título del himno nacional) porque declara que tiene sangre germánica y que siempre ha honrado al Rey de España. Con esta declaración de intenciones, los futbolistas tienen difícil motivarse y creerse los mejores del mundo, ya que en su letra se mencionan a dos regiones, muy poderosas en lo futbolístico, por lo que ellos están faltos de ese sentimiento que desborda en Brasil.

En 1994 y 1998, la Seleçao echó del Mundial a los neerlandeses. En Estados Unidos con un gol de Branco en el minuto 81 para hacer el 3-2, mientras que en Francia cayeron en los penaltis tras el 1-1 en los 90 minutos reglamentarios. Eso sí, en aquella ocasión, el colegiado Ali Bujsaim de los Emiratos Árabes Unidos favoreció a los sudamericanos. Hoy, Dunga pierde a Elano y Felipe Melo, pero Josué hará de pitbull y Dani Alves sustituirá al del Galatasaray, que estaba marcándose un gran torneo en Sudáfrica. No importa quién juegue en Brasil. Todos conocen su cometido y lo van a cumplir a la perfección. Con Kaká como enganche, veremos si recupera algo de su fútbol, el gol queda para un Luis Fabiano, en racha, y Robinho, con menos puntería, pero exhibiendo clase en cada choque.

Bert van Marwijk vive uno de sus momentos más importantes de su carrera como técnico. Sólo había estado tan pendiente de los flashes cuando conquistó la Copa de la UEFA con el Feyenoord en 2002, pero estamos en un Mundial. Y este evento supera a cualquier experiencia anteriormente vivida. Holanda no está recordando a la generación de los ’70. Ni mucho menos, pero tiene mimbres para hacerlo. Tendría que haber buscado esa excelencia en la primera fase del torneo, ya que ahora ya no valen probaturas. Ahora es un todo o nada. Y, encima, el técnico de los Oranje se las ve con una Brasil rocosa, perfecta en lo defensivo y con mucha efectividad arriba. Van Persie, Kuyt, Sneijder y Robben son las armas. Todos derrochan calidad, aunque hay que ver cómo reaccionan hoy a las patadas de Josué o Gilberto Silva y si son capaces de imponer el toque sobre el engranaje perfecto de los sudamericanos.

Hay varios datos que destacar de los enfrentamientos entre Brasil y Holanda. En los tres enfrentamientos registrados hasta la fecha en un Mundial siempre uno de los dos ha llegado a la final. En 1974 fue Holanda, que dejó en la cuneta en semifinales a Brasil con Johan Cruyff al frente, mientras que en 1994 la Verdeamarelha venció en cuartos y posteriormente se alzó con el título, mientras que en Francia también derrotaron a los tulipanes para después quedar en evidencia por la exhibición de Zinedine Zidane en la final. El otro apunte estadístico a tener en cuenta es que en las dos victorias brasileñas sobre Holanda estaba sobre el césped Dunga, ahora como seleccionador, y bestia negra de los europeos, a los que les metió gol en Francia ’98, justo antes de que Ronald de Boer echase por tierra las posibilidades holandesas de llegar a la final.

A partir de las 16:00 horas (GMT+1), en el Nelson Mandela Bay de Port Elizabeth volverá a estar Dunga, volverán a vérselas Brasil y Holanda. Con la Seleçao como bestia negra de los Oranje, que desde 1978 sus dos mejores participaciones en un Mundial se han visto truncadas por los sudamericanos. Y hoy, en la tercera ocasión que acceden a cuartos desde 1978, pueden volver a hacer las maletas por otra eliminación de Brasil, por otro Knock Out de un equipo con Dunga como protagonista, de una nación que honra a sus hijos en vez de hacer referencia a otras naciones que han pisado sus tierras. Brasil tiene un gen diferente. Un amor por su patria y por sus habitantes casi inigualable en todo el planeta. Holanda siempre ha tenido grandes generaciones de futbolistas, pero en las citas importantes no sacan a relucir esa pasión y ese patriotismo que les hace correr el doble. Puede pasar cualquier cosa, pero Brasil suma a su calidad muchos quilates de sentimiento y amor por un deporte que eclipsa cualquier problema cuando la pelota rueda. El Mundial es lo máximo, y la Seleçao por algo es pentacampeona.

Posibles Alineaciones.

Brasil: Júlio César; Maicon, Lucio, Juan, Michel Bastos; Dani Alves, Gilberto Silva, Josué; Kaká; Luis Fabiano y Robinho.

Holanda: Stekelenburg; Van der Wiel, Heitinga, Mathijsen, Gio van Bronckhorst; Van Bommel, De Jong; Robben, Sneijder, Kuyt; y Van Persie.

El todo o nada

Normalmente se suele decir que un Mundial empieza en la fase de eliminatorias. Lo cierto es que esta edición que se disputa en Sudáfrica no concuerda con esta aseveración. Desde el mismo 11 de junio todas las selecciones han tenido que estar al 100% sobre el campo, ya que de lo contrario se han llevado un susto o un revolcón en toda regla.

En la primera jornada de la fase de grupos fueron hasta cuatro candidatas al título (Francia, más por nombre que por juego, Inglaterra, Italia y España) las que se dieron cuenta de que estos tres partidos iniciales no iban a ser un camino de rosas. En este sentido, tanto Francia como Italia se vieron favorecidas por la igualada en el otro encuentro de su grupo, mientras que Inglaterra comenzaba dos puntos por detrás de Eslovenia y España con cero puntos dando ventaja a suizos y chilenos.

Los partidos iniciales fueron aburridos, con pocos goles y con un juego rácano. ¿La excusa? El miedo a perder, la obligación a no iniciar con mal pie el paso por Sudáfrica y asegurarse un puesto en los octavos de final. Pero la tónica de la segunda jornada fue similar. Muchas sorpresas. Francia cayó frente a México y dependía de terceros para clasificarse, Inglaterra no paso del 0-0 contra una Argelia indolente que obligaba a los pross a vencer en el partido final y esperar para ver si eran primeros o segundos, Alemania echó por tierra la gran imagen que mostró ante Australia y se la tenía que jugar con Ghana para liderar el grupo, mientras que Italia seguía a lo suyo y protagonizó uno de los mayores ridículos de la historia de los Mundiales frente a Nueva Zelanda.

Y con muchos percances, varias sorpresas y la regularidad en el marcador de Argentina, Holanda y Brasil se llegó a la última jornada. La hora de la verdad. Se adelantaba el cara o cruz, ya que muchas selecciones no habían hecho los deberes e iniciaban su todo o nada en dieciseisavos de final. Francia fue la primera en caer. Se preveía antes de Mundial, pero mucho más con las tensiones del vestuario: Anelka insultando a Domenech, la Federación Francesa de Fútbol echándolo de la concentración y los jugadores plantándose frente a Domenech. ¿Qué iba a pasar frente a Sudáfrica? Lo normal. Derrota y para casa con un punto. Cambio de ciclo y ahora Laurent Blanc tiene que apagar el fuego y reconstruir de las cenizas a los bleus.

Argentina redondeó su grupo con otro triunfo. Nueve puntos para los de Maradona y una inyección de moral para un grupo débil en algunos aspectos, pero el más fuerte en lo mental. Alemania hizo de Alemania y pasó ante Ghana. Un gol de Mesut Özil dio el triunfo a la Mannschaft y la primera posición, con la salvedad de que el liderato les obligaba a vérselas con Inglaterra. Los de Fabio Capello obtuvieron un rácano 1-0 (también en juego) contra Eslovenia, pero el goal average les dejaba por detrás de Estados Unidos en el Grupo C.

Y llegaba el turno de Italia. El mundo del fútbol conoce cómo se las gastan los transalpinos. Siempre juegan mal, pero llegan a las rondas finales. Parecía que en esta ocasión les iba a servir lo mismo. Un empate les metía en octavos de final, y allí ya se sabe que es el terreno de los de Lippi, porque se crecen y lo ocurrido con anterioridad ya no importa. Pero esta vez la historia no se repitió. Italia cayó por 3-2 frente a Eslovaquia y tuvieron que volcarse con todo en la recta final del encuentro, en lo que fue un terreno jamás explorado por los actuales campeones del mundo. El resultado fue desastroso. Una vergüenza (como señalaron todos los diarios italianos) que se prolongó tres partidos y que se saldó con dos empates y la derrota final contra el conjunto liderado por Marek Hamsik. Era la primera vez que los italianos se marchaban a las primeras de cambio desde el Mundial de 1974. El país clamó durante los meses previos al Mundial por la convocatoria de hombres como Cassano, Miccoli, Balotelli o Francesco Totti. Pero Marcello Lippi desoyó al pueblo y prefirió tirar con sus hombres, como siempre ha hecho en su etapa como técnico. Y esta vez le salió mal.

La tranquilidad siguió en el seno de la orange, que concluyó con nueve puntos y la recuperación de Arjen Robben, mientras que Brasil y Portugal igualaron en un soso encuentro ayer que sólo se vio salpicado por algunas duras acciones en la medular y las escasas llegadas de Luis Fabiano, Cristiano Ronaldo o Raul Meireles. Y en último lugar entró en escena España. Tenía un duelo complicado ante Chile, pero tras unos primeros instantes dubitativos se repusieron y anotaron dos goles, que añadidos a la expulsión de Estrada, ponían en franquía la primera plaza, ya que Suiza no supo hacer los deberes con Honduras.

Hoy comienza por fin el cara o cruz. Esos partidos de 90 minutos que pueden verse prolongados media hora más, así como una tanda de penaltis frenética. Se abre el fuego con el concurso de cuatro candidatos outsiders, de un grupo de selecciones que buscan ser la revelación, ya que el mejor de ellos (Uruguay, Corea del Sur, Estados Unidos y Ghana) estará en semifinales para vérselas, presumiblemente, ante Holanda o Brasil. Por ello, necesitan concentración plena y mucho acierto para colarse en la antesala de la final.

A las 16:00 horas (GMT+1) se enfrentan en el Port Elizabeth Stadium Uruguay y Corea del Sur. Los de Tabárez han ido de menos a más en este Mundial, al contrario que los asiáticos (sufrieron hasta el último momento con Nigeria). Se presenta un partido muy abierto. Los charrúas quieren volver a unos cuartos de final que no pisan desde 1966 en Inglaterra. Han cambiado su esquema. Diego Forlán hace de enganche, mientras que la punta queda para Edinson Cavani y Luis Suárez. Enfrente, Corea del Sur, que no sólo fía su ataque en Park Ji-Sung, sino que cuenta con Lee Chung-Yong, el jugador del Bolton Wanderers en el otro costado, y Park Chu-Young en la punta como acompañante de Lee Keun-Ho, dos compatriotas que se baten el cobre en la Ligue 1 con el Monaco y el Paris Saint Germain respectivamente. Veremos cómo sale el encuentro, pero se prevé un inicio de mucho respeto y quizás haya que esperar al último tramo del encuentro para que los equipos se abran y lleguen los goles.

Y a las 20:30 horas (GMT+1), Estados Unidos y Ghana buscarán acompañar a Uruguay o Corea del Sur en los cuartos de final. Los de Bob Bradley llegan con la moral por las nubes después de su clasificación en el último minuto gracias a su estrella Landon Donovan (en la imagen) en un complicado duelo frente a una Argelia muy aguerrida defensivamente. Y su rival, Ghana, también pasó con algo de “fortuna”, ya que Serbia cayó incomprensiblemente contra Australia y le dejó en franquía la clasificación pese a su derrota contra Alemania. Los africanos son el único representante del continente negro en la segunda fase, así que se juegan algo más que su orgullo personal. Todo un pueblo está detrás y no dudarán en apoyarles desde la grada. El ataque de Rajevac se conforma por tres hombres (Tagoe, Ayew y Asamoah Gyan), que tendrán que emplearse al 100% con la defensa americana. Otro choque muy abierto, con alternativas para ambos y de resultado incierto. El Mundial llega a su fase decisiva, aunque se adelantó para muchas selecciones, pero ahora sí que estamos ante un todo o nada.