nav-left cat-right

Egipto vela armas para la "final" contra...

El recibimiento que El Cairo ha tenido con los argelinos ha sido muy desagradable. Lo cierto es que los jugadores del Magreb van a tener que echarle mucho valor, además de ofrecer fútbol, para que el ambiente no se les apodere. Egipto debe hacer uno de esos partidos épicos para lograr el billete para Sudáfrica. El objetivo es muy complicado porque necesitan un 3-0 para rebasar a Argelia en la clasificación por el goalaverage. Sin duda, el de El Cairo es uno de los encuentros más apasionantes de este fin de semana en el que se resuelven los afortunados que irán a la cita mundialista en dos zonas: Oceanía/Asia y África. Mientras, la zona europea y la sudamericana/centroamericana se resolverá el miércoles.
En el Grupo A, Camerún tiene en su mano la clasificación, pero para ello tendrá que ganar en Marruecos (que no se juega nada) o esperar que Gabón no venza en Togo, que tampoco tiene nada en juego, pero se presupone que Adebayor querrá seguir engrosando sus estadísticas con el combinado nacional. En el Grupo B, la situación es similar que en el A, Túnez saca dos puntos a Nigeria, y ambos tienen que jugar lejos del calor de su público. Túnez visita Mozambique, mientras que las aguilas verdes se desplazan a Kenia. La tercera de las plazas por dirimir se decidirá en el mencionado Egipto-Argelia, que mañana a las 18:30 (hora española) vivirá su particular intento de remontada por parte de los faraones en ese 3-0 que deben conseguir. Sino, Argelia volverá a una cita mundialista desde la de México en 1986.
Pero la primera plaza que se va a resolver en estos cinco días de auténtico infarto en medio mundo se resolverá en pocas horas, ya que Nueva Zelanda y Bahrein (en la imagen) se enfrentan a las 8:00 (hora española) con la misión de dirimir quién se benecia del 0-0 cosechado en Asia. Ryan Nielsen será la baza defensiva de los kiwis, que si no reciben un tanto tienen el pase casi en el bolsillo. Arriba, Fallon, Killen y Smeltz son las armas para anotar, mientras que Bahrein apostará por el olfato goleador de Jaycee John, jugador del Mouscron y nacido en Nigeria, para lograr un hito histórico para los asiáticos. Otro de los duelos más calientes de este fin de semana será el partido de ida entre Costa Rica y Uruguay (domingo, 03:00 hora española). Los ticos se quedaron a un paso de acceder directamente al Mundial, pero un gol de Honduras en la prolongación les condenaron a esta durísima repesca (o repechaje, como dirían en Sudamérica) frente a Uruguay. El cuadro de Washington Tabárez ya mostró frente a Argentina que adolece de juego, que prescinde del centro del campo y que deja su fútbol a la suerte de las genialidades que tengan Luis Suárez o Diego Forlán.
Pero el grueso de las plazas que quedan por decidir se darán en Europa, donde todavía quedan cuatro billetes directos para Sudáfrica que se deciden entre el sábado y el miércoles, fechas para la disputa de las cuatro eliminatorias del Viejo Continente. La tarde del sábado será de altos vuelos y será complicado que alguna de las eliminatorias quede sentenciada. Si acaso, mi apuesta sería por el Rusia-Eslovenia (17:00, hora española), en el que Arshavin, Zhirkov, Akinfeev y compañía tienen la calidad suficiente como para lograr una victoria holgada y viajar al encuentro de vuelta sin apuros. Dos horas más tarde, Grecia recibe a Ucrania en un duelo en el que es posible que se resuelva con pocos goles. Habrá que ver si los atacantes helenos tienen el punto de mira afinado y pueden explotar esa ventaja que tienen, la de una mejor delantera. A las 21:00, la Irlanda de Giovanni Trapattoni recibirá en Dublín a Francia, que llega con esa sensación de saber que es favorita, pero de conocer también los problemas que padece, tanto en el campo como en el ambiente y en la actitud que recorre todo el país. Por último, Portugal, sin Cristiano Ronaldo, verá de lo que son capaces Dzeko e Ibisevic (21:30, hora española) y si pueden enmudecer a los lusos y que toda la grada se acuerde de su ídolo.

El sueño de Bahréin, a 180 minutos

Normalmente, los focos de clasificación para un Mundial sólo se centran en Europa o Sudamérica, pero tanto en África, Asia y Oceanía se viven encuentros con mucha tensión. Cierto que es un fútbol menor, que habrá que esperar mucho tiempo para que algún representante de estos continentes llegue a la final de un Mundial, pero para muchos de ellos llegar a la mayor cita futbolística es ya un premio enorme. Hoy nos queremos centrar en la historia de Bahréin, que está a una eliminatoria de conseguir su primera clasificación para un Mundial.
El 10 de octubre se inicia una eliminatoria (la vuelta será el 14 de noviembre) entre el quinto mejor equipo de la clasificación de la zona de Asia y el campeón de la zona oceánica. Bahréin y Nueva Zelanda están a dos partidos de la cita en Sudáfrica, sólo a 180 minutos tras un duro camino iniciado en 2008. La selección kiwi se ha visto beneficiado del trasvase de Australia a la zona asiática, pero todavía tienen ante sí la responsabilidad de eliminar a una selección emergente como es la de Bahréin.
Los Rojos, como se le conocen a los asiáticos, ya estuvieron a punto de conseguir un billete para Alemania 2006, pero Trinidad y Tobago les impidió cumplir el sueño de acudir a su primera cita futbolística. En la ida, disputada en Puerto España, el encuentro acabó en empate a uno, por lo que Bahréin partía con cierta ventaja para el partido definitivo. Pero el combinado capitaneado por el veterano Dwight Yorke dio la campanada al ganar a domicilio por 0-1, y dejar a los jeques árabes sin su sueño.
Cuatro años más tarde, Bahréin está ante la misma tesitura, aunque parece que el rival es algo más débil, aunque deberá superar la barrera de tener que jugar la vuelta en Nueva Zelanda. Una de las bazas de los dirigentes de Bahréin es la contratación de entrenadores de prestigio, así como la nacionalización de jugadores de otros países que disputan el campeonato del país o se mueven por Asia. En el banquillo de los Rojos está el veterano y experimentado técnico Milan Máčala (en la imagen), que a sus 66 años cuenta con 15 años de experiencia dirigiendo a equipos y selecciones en Asia, consiguiendo en 1996 y 1998 la Copa del Golfo de Naciones con Kuwait.
Bahréin llega a esta eliminatoria con la moral por las nubes, ya que en la eliminatoria definitiva en Asia venció a doble partido a Arabia Saudí. Los Rojos empataron (0-0) en casa, y también igualaron, esta vez 2-2, en Arabia Saudí. Lo curioso de aquel partido fue que los árabes metieron el segundo gol en el minuto 90, pero cuatro minutos más tarde Bahréin dio la sorpresa al anotar el empate que significaba la clasificación de los pupilos de Milan Máčala.
Algunos jugadores se dejaron seducir por un puñado de petrodólares para defender una camiseta con la que no tenían ningún tipo de vínculo. Uno de ellos es una de las estrellas del equipo, Jayce John Okwunwanne, nacido en Nigeria hace casi 24 años, que ya cuenta con 41 internacionalidades (en los que ha hecho 11 tantos) para los Rojos. John (en la imagen) juega actualmente en el Mouscron belga, pero luce con orgullo la camiseta de Bahréin, que además de poder disputar un Mundial le ha reportado mucho dinero a su cuenta corriente. Pero John todavía está a 180 minutos de llegar a la mejor cita futbolística, la que a finales de 2005 se le escapó en su propio estadio ante Trinidad y Tobago.