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Cubillas: Enamorado de Suiza…en la distancia

Edson Arantes do Nascimento, Pelé (1970): “Teófilo Cubillas es mi sucesor”; Arthur Antunes Coimbra, Zico (2006): “Cubillas era un especialista en los pases y en los tiros, como el de tres dedos que hizo a la perfección”; Mario Alberto Kempes (2006): “Cubillas era de esos antiguos 10, espectaculares, que siempre mandaban en la cancha”; José Luis Chilavert (2006): “Cuando vi ese gol [Cubillas a Escocia], decidí que yo también quería patear tiros libres”.

Uno de los mejores futbolistas de Sudamérica de la historia, campeón de la Copa América en 1975, entre los máximos goleadores de la Copa Mundial de la FIFA y un centrocampista ofensivo que está en el trono del fútbol peruano como el mejor jugador del siglo XX. Lo fue todo en su querido Club Alianza Lima, con La Blanquirroja hizo 26 dianas en 81 encuentros y jugó en Suiza, Portugal y Estados Unidos. Es Teófilo Juan Cubillas Arizaga.

Tras más de 100 goles en el cuadro de Lima, con el que debutó a los 16 años en la máxima división, el FC Basel 1893 suizo llamó a sus puertas. Europa quería ver de cerca la calidad del Nene. Fueron seis meses, únicamente medio año en el país centroeuropeo, pero su experiencia estuvo plagada de anécdotas. Hoy, el conjunto helvético intentará igualar su mejor resultado en la máxima competición continental, que data de la temporada 1973-74 cuando llegaron a los cuartos de final, ronda en la que cayeron frente al Celtic FC en la prórroga en Celtic Park.

En 1973, el Basel pagó por el 300.000 dólares americanos. Cubillas, tras triunfar en la Copa Mundial de 1970, se convirtió en un nombre que ya sonaba en el concierto europeo como posible refuerzo. Pocos meses antes de su traspaso se organizó un encuentro entre la selección de Sudamérica y la de Europa. El choque fue en Basilea y el combinado sudamericano venció por 3-1, con dos dianas del peruano. En ese encuentro estuvo el presidente de Unicef, Ruedi Reisdorf, que al día siguiente organizaba un almuerzo en su casa. Al día siguiente, Reisdorf, hincha declarado del Basel, volvió a invitar al peruano a su domicilio. El mandatario de Unicef tenía entre ceja y ceja contratar al Nene. Le pidió precio a Cubillas, que ni corto ni perezoso se despachó diciendo que su pase costaba 100.000 dólares (una millonada).

Reisdorf se presentó la semana siguiente en Lima para fichar a Teófilo. Los dirigentes del Alianza Lima aceptaron sin rechistar, pero Cubillas no quería marcharse a Suiza. De repente, y por expreso deseo del internacional peruano, su coste ascendió de 100.000 a 300.000 dólares. El suizo se enfadó, pero finalmente terminó subiendo la oferta. Como ha contado el propio Cubillas en diversos reportajes y entrevistas, Reisdorf tenía un grupo de periodistas esperando en Alemania, ya que el vuelo desde Lima hizo escala en el país teutón. Era un montaje perfectamente preparado para que Cubillas no se echase atrás.

Teófilo, a su llegada, se encontró con un equipo atípico. No eran profesionales, todos tenían otro trabajo y se entrenaban tras su jornada laboral. El propio Reisdorf acogió a Teófilo en su casa, con la consiguiente responsabilidad de alimentarle. Tal fue el mal hábito en cuanto a dietas que generó en el peruano, que Cubillas bajó de 74 a 66 kilos. En esos seis meses tuvo la oportunidad de jugar la Copa de Europa 1973-74, en la que anotó dos dianas. Posteriormente, y ya sin él, el Basel alcanzó los cuartos de final gracias a un inspirado Ottmar Hitzfeld, pero el Celtic venció en la prórroga por 4-2 gracias a un gol de Steve Murray.

Cubillas dejó el club, pero durante su estancia en Suiza el propio FC Barcelona llegó para contratarte. Reisdorf se negó, pese a que el club catalán ofrecía más de un millón de dólares. Con el Nene insistiendo en su marcha por su falta de adaptación, al presidente de Unicef se le hablandó el corazón y aceptó una oferta del FC Porto por 400.000 dólares. Pero ahí no quedó la cosa. Debido a que Reisdorf había pagado 300.000 dólares por él y el Porto pagó 100.000 más, Ruedi decidió que ese dinero restante lo iban a dividir entre ambos. Y así fue. Reisdorf ingresó 50.000 dólares en un banco suizo para que Cubillas dispusiese de esa cantidad en el momento que tuviese hijos.

La relación del Teófilo Cubillas con el FC Basel, y más concretamente con Ruedi Reisdorf, fue atípica. No se adaptó al fútbol suizo, nunca pudo luchar contra el frío en el país centroeuropeo, pero sigue guardando un grato recuerdo del Basel. Hoy el cuadro de Heiko Vogel quiere conquistar el Allianz Arena y entrar en la historia del fútbol moderno. Cubillas lo intentó, pero se quedó helado. Ahora lo recuerda desde la distancia.

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