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David Luiz: Vuelta a los (holgados) orígenes

“Pasé un gran periodo aquí, desde mi primer día en la sala de prensa cuando fui presentado como jugador del Benfica hasta cuando me subí al avión con destino a Londres”, son palabras (de ayer) del central brasileño David Luiz en referencia a su vuelta a Lisboa tras su estancia en el SL Benfica desde enero de 2007 hasta el mismo mes de cuatro años después. Ese traspaso significó pasar de uno de los clubes con mayor tino en Europa para reforzarse a un mastodóntico proyecto en la cuidadísima Premier League.

El defensor de Diadema (nacido el 22 de abril de 1987) ponía rumbo a Inglaterra con 23 primaveras para vestir la camiseta del Chelsea FC. Pero era pasar de unas temporadas en la élite, y sin agobios económicos, a la consecución de un futuro para él y el resto de su familia. Lejos quedaban esos años en uno de los municipios más humildes del estado de São Paulo. Ahí combinó una infancia complicada con su gran pasión, el fútbol.

La falta de sustento alimenticio y la precariedad educativa no eran los únicos quebraderos de cabeza para el pequeño David (sí, pequeño; motivo por el que el São Paulo FC lo desechó cuando no cumplía ni 15 años). Una de las escuadras por excelencia de Brasil le cerraba sus puertas en pleno periodo de formación, pero Luiz llevaba tiempo luchando en Diadema, por lo que la rendición no entraba entre sus  opciones.

A los 14 años, David Luiz debió trasladarse 2.000 kilómetros. Desde São Paulo a Salvador, del O Mais Querido al Esporte Clube Vitória. Pero los inicios en el Rubro-Negro fueron complicados. Mucho. En el club que formó a Bebeto o Vampeta, el de Diadema se inició en la posición de mediocentro defensivo, pero un rendimiento discutible provocó que el Vitória se plantease seguir contando con él o enseñarle el camino de salida. Entonces, la posición de Luiz se retrasó a la de central y su suerte cambió.

Debutó en 2006 con el cuadro brasileño a los 19 años en Série C (tercera categoría del país) y ayudó al equipo en un año que concluyó con el ascenso a la Série B, con una participación del (ya) central en ocho de los últimos nueve encuentros. El último día del mercado de fichajes de enero de 2007 el Benfica llamó a su puerta tras la venta de Ricardo Rocha y la lesión de Luisão. Dejaba atrás los partidos en Série C, el rechazo en el São Paulo, la difícil adaptación en el Vitória y su reconversión a central. Además, un contrato suculento cambiaba el sino de toda su vida. Tenía una oportunidad en Europa y el fútbol, por fin, le recompensaba como merecía semejante lucha y sacrificio.

Pasó cuatro años de progresión exponencial en el Estádio do Sport Lisboa e Benfica, más conocido como Da Luz, con compañeros como el propio capitán Luisão, Maxi Pereira o Cardozo con los que hoy se encontrará. Es una incógnita si David Luiz será de la partida para Roberto Di Matteo (se presupone una dupla Cahill-Terry), pero lo que está claro que en Lisboa se sentirá como en casa. Un hogar en el que pasó cuatro temporadas. Unos años tranquilos tras salir de la precariedad vivida en Diadema y Salvador. Una época en la que tuvo que luchar por comer, crecer y hacerse un hueco en el fútbol.

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