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El todo o nada

Normalmente se suele decir que un Mundial empieza en la fase de eliminatorias. Lo cierto es que esta edición que se disputa en Sudáfrica no concuerda con esta aseveración. Desde el mismo 11 de junio todas las selecciones han tenido que estar al 100% sobre el campo, ya que de lo contrario se han llevado un susto o un revolcón en toda regla.

En la primera jornada de la fase de grupos fueron hasta cuatro candidatas al título (Francia, más por nombre que por juego, Inglaterra, Italia y España) las que se dieron cuenta de que estos tres partidos iniciales no iban a ser un camino de rosas. En este sentido, tanto Francia como Italia se vieron favorecidas por la igualada en el otro encuentro de su grupo, mientras que Inglaterra comenzaba dos puntos por detrás de Eslovenia y España con cero puntos dando ventaja a suizos y chilenos.

Los partidos iniciales fueron aburridos, con pocos goles y con un juego rácano. ¿La excusa? El miedo a perder, la obligación a no iniciar con mal pie el paso por Sudáfrica y asegurarse un puesto en los octavos de final. Pero la tónica de la segunda jornada fue similar. Muchas sorpresas. Francia cayó frente a México y dependía de terceros para clasificarse, Inglaterra no paso del 0-0 contra una Argelia indolente que obligaba a los pross a vencer en el partido final y esperar para ver si eran primeros o segundos, Alemania echó por tierra la gran imagen que mostró ante Australia y se la tenía que jugar con Ghana para liderar el grupo, mientras que Italia seguía a lo suyo y protagonizó uno de los mayores ridículos de la historia de los Mundiales frente a Nueva Zelanda.

Y con muchos percances, varias sorpresas y la regularidad en el marcador de Argentina, Holanda y Brasil se llegó a la última jornada. La hora de la verdad. Se adelantaba el cara o cruz, ya que muchas selecciones no habían hecho los deberes e iniciaban su todo o nada en dieciseisavos de final. Francia fue la primera en caer. Se preveía antes de Mundial, pero mucho más con las tensiones del vestuario: Anelka insultando a Domenech, la Federación Francesa de Fútbol echándolo de la concentración y los jugadores plantándose frente a Domenech. ¿Qué iba a pasar frente a Sudáfrica? Lo normal. Derrota y para casa con un punto. Cambio de ciclo y ahora Laurent Blanc tiene que apagar el fuego y reconstruir de las cenizas a los bleus.

Argentina redondeó su grupo con otro triunfo. Nueve puntos para los de Maradona y una inyección de moral para un grupo débil en algunos aspectos, pero el más fuerte en lo mental. Alemania hizo de Alemania y pasó ante Ghana. Un gol de Mesut Özil dio el triunfo a la Mannschaft y la primera posición, con la salvedad de que el liderato les obligaba a vérselas con Inglaterra. Los de Fabio Capello obtuvieron un rácano 1-0 (también en juego) contra Eslovenia, pero el goal average les dejaba por detrás de Estados Unidos en el Grupo C.

Y llegaba el turno de Italia. El mundo del fútbol conoce cómo se las gastan los transalpinos. Siempre juegan mal, pero llegan a las rondas finales. Parecía que en esta ocasión les iba a servir lo mismo. Un empate les metía en octavos de final, y allí ya se sabe que es el terreno de los de Lippi, porque se crecen y lo ocurrido con anterioridad ya no importa. Pero esta vez la historia no se repitió. Italia cayó por 3-2 frente a Eslovaquia y tuvieron que volcarse con todo en la recta final del encuentro, en lo que fue un terreno jamás explorado por los actuales campeones del mundo. El resultado fue desastroso. Una vergüenza (como señalaron todos los diarios italianos) que se prolongó tres partidos y que se saldó con dos empates y la derrota final contra el conjunto liderado por Marek Hamsik. Era la primera vez que los italianos se marchaban a las primeras de cambio desde el Mundial de 1974. El país clamó durante los meses previos al Mundial por la convocatoria de hombres como Cassano, Miccoli, Balotelli o Francesco Totti. Pero Marcello Lippi desoyó al pueblo y prefirió tirar con sus hombres, como siempre ha hecho en su etapa como técnico. Y esta vez le salió mal.

La tranquilidad siguió en el seno de la orange, que concluyó con nueve puntos y la recuperación de Arjen Robben, mientras que Brasil y Portugal igualaron en un soso encuentro ayer que sólo se vio salpicado por algunas duras acciones en la medular y las escasas llegadas de Luis Fabiano, Cristiano Ronaldo o Raul Meireles. Y en último lugar entró en escena España. Tenía un duelo complicado ante Chile, pero tras unos primeros instantes dubitativos se repusieron y anotaron dos goles, que añadidos a la expulsión de Estrada, ponían en franquía la primera plaza, ya que Suiza no supo hacer los deberes con Honduras.

Hoy comienza por fin el cara o cruz. Esos partidos de 90 minutos que pueden verse prolongados media hora más, así como una tanda de penaltis frenética. Se abre el fuego con el concurso de cuatro candidatos outsiders, de un grupo de selecciones que buscan ser la revelación, ya que el mejor de ellos (Uruguay, Corea del Sur, Estados Unidos y Ghana) estará en semifinales para vérselas, presumiblemente, ante Holanda o Brasil. Por ello, necesitan concentración plena y mucho acierto para colarse en la antesala de la final.

A las 16:00 horas (GMT+1) se enfrentan en el Port Elizabeth Stadium Uruguay y Corea del Sur. Los de Tabárez han ido de menos a más en este Mundial, al contrario que los asiáticos (sufrieron hasta el último momento con Nigeria). Se presenta un partido muy abierto. Los charrúas quieren volver a unos cuartos de final que no pisan desde 1966 en Inglaterra. Han cambiado su esquema. Diego Forlán hace de enganche, mientras que la punta queda para Edinson Cavani y Luis Suárez. Enfrente, Corea del Sur, que no sólo fía su ataque en Park Ji-Sung, sino que cuenta con Lee Chung-Yong, el jugador del Bolton Wanderers en el otro costado, y Park Chu-Young en la punta como acompañante de Lee Keun-Ho, dos compatriotas que se baten el cobre en la Ligue 1 con el Monaco y el Paris Saint Germain respectivamente. Veremos cómo sale el encuentro, pero se prevé un inicio de mucho respeto y quizás haya que esperar al último tramo del encuentro para que los equipos se abran y lleguen los goles.

Y a las 20:30 horas (GMT+1), Estados Unidos y Ghana buscarán acompañar a Uruguay o Corea del Sur en los cuartos de final. Los de Bob Bradley llegan con la moral por las nubes después de su clasificación en el último minuto gracias a su estrella Landon Donovan (en la imagen) en un complicado duelo frente a una Argelia muy aguerrida defensivamente. Y su rival, Ghana, también pasó con algo de “fortuna”, ya que Serbia cayó incomprensiblemente contra Australia y le dejó en franquía la clasificación pese a su derrota contra Alemania. Los africanos son el único representante del continente negro en la segunda fase, así que se juegan algo más que su orgullo personal. Todo un pueblo está detrás y no dudarán en apoyarles desde la grada. El ataque de Rajevac se conforma por tres hombres (Tagoe, Ayew y Asamoah Gyan), que tendrán que emplearse al 100% con la defensa americana. Otro choque muy abierto, con alternativas para ambos y de resultado incierto. El Mundial llega a su fase decisiva, aunque se adelantó para muchas selecciones, pero ahora sí que estamos ante un todo o nada.

Un comentario a “El todo o nada”

  1. Nicolás Medarde dice:

    que mal italia, yo ya me lo esperaba. saludos desde http://somosdefutbol.blogspot.com/

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