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Gustavo Manduca: De la congelación al éxtasis

Era el minuto nueve del partido más importante de la historia del APOEL FC, pero el club chipriota igualó la eliminatoria frente al Olympique Lyonnais antes de asentarte en la dinámica del encuentro. Aílton aguantó un balón en el pico derecho del área, espero a que le doblase el capitán Constantinos Charalambides (¡qué partido!) y, tras ganar línea de fondo, puso un balón al segundo palo que Gustavo Manduca no desaprovechó para anotar.

En ese instante, ante el éxtasis de un GSP Stadium de Nicosia que recibió a sus héroes con un tifo impresionante, el brasileño optó por quitarse la camiseta, desatar las riendas y expulsar un grito eterno que se fusionó con la grada. Erró por el acto, que le costó una tarjeta amarilla, pero ¿quién no lo hubiese hecho? Como decía Miguel Quintana en Twitter: “Si yo fuera el jugador del APOEL y empatara una eliminatoria de octavos de final de la Champions me quitaba la camiseta…y hasta el tanga”. Yo me posicionó en este bando. Lejos de ofrecer una imagen esperpéntica a todo aficionado de la UEFA Champions League, lo cierto es que en ese instante, a veces, es mejor dejarse ir.

Quizás todavía sería más comprensible esta reacción si se indaga en la trayectoria de Gustavo Manduca. Formado en el Grêmio brasileño, el extremo salió a la temprana edad de 17 años al fútbol europeo. No eligió un destino muy usual. Todo lo contrario. Llegó al HJK, el cuadro de la ciudad de Helsinki y máximo dominador del fútbol finlandés con 24 entorchados ligueros (en el segundo escalón está el FC Haka y el HPS con nueve títulos). Arribó al país nórdico en diciembre de 1997, su estancia en Finlandia fue escasa y únicamente disputó dos encuentros ligueros con el HJK. El club fue campeón de la Suomen Cup y la Liigacup, pero Manduca nunca entró en la dinámica del técnico Antti Muurinen, que siempre prefirió a jugadores más experimentados. Y los resultados le avalan, porque el club de Helsinki entró en la fase de grupos de la UEFA Champions League 1998-99 en la que sacaron cinco puntos (aunque quedaron cuartos) ante 1. FC Kaiserslautern, SL Benfica y PSV Eindhoven.

Manduca, en su intento por adaptarse al fútbol local, estuvo cedido en el Atlantis FC de la Ykkönen (segunda categoría finlandesa). Ahí tuvo más minutos, pero en 1999 tomó la decisión de seguir en Europa, aunque en un entorno mucho más amable como Portugal. Estuvo en clubes modestos lusos como el FC Felgueiras o el Esposende. Su siguiente club fue el GD Chaves en la Liga de Honra (Segunda), en el que pasó dos temporadas, para en la campaña 2003-04 tener la oportunidad de jugar en la Primeira Liga con el FC Paços de Ferreira. Disputó 29 encuentros convirtiendo tres dianas, pero la actuación de Manduca no pudo evitar el descenso del equipo.

El CS Marítimo evitó que el brasileño volviese a la Liga de Honra y en la campaña 2004-05 el equipo fue séptimo en el campeonato doméstico. También disputó la UEFA Cup, en la que el Marítimo cayó en la primera ronda frente al Rangers FC. El propio Manduca convirtió un tanto para terminar ganando 1-0, pero en la vuelta, en la que también fue titular, su equipo acabó perdiendo en la tanda de los penaltis. Inició un segundo año en el Marítimo, pero en el mercado invernal el SL Benfica pagó 500.000 euros para hacerse con sus servicios. No terminó de adaptarse y fue cedido al AEK Athens FC, que en 2007 terminó por ficharlo de forma definitiva.

Tras tres años en Grecia, el APOEL le dio la oportunidad de prolongar su carrera con un contrato de tres temporadas a sus 30 años. El curso pasado se llevó la Cypriot Championship First Division, y en la actual edición de la UEFA Champions League está siendo un factor clave. En los seis partidos previos a la fase de grupos, Manduca anotó dos dianas y celebró los triunfos frente al KS Skënderbeu albano, el ŠK Slovan Bratislava eslovaco y el Wisła Kraków polaco, al que derrotaron en el playoff. En la fase de grupos convirtió dos tantos, en las victorias en casa frente al FC Zenit St Petersburg y el FC Porto, y ayer tuvo el honor de igualar la eliminatoria tras jugar únicamente ocho minutos en el partido de ida en el Stade de Gerland.

Es cierto que fue una temeridad celebrar el gol quitándose la camiseta a los nueve minutos. Su técnico Ivan Jovanović tuvo que acordarse de esa chiquillada en el minuto 115, instante en el que Manduca vio la segunda amarilla. Pero en la tanda de penaltis apareció Dionisios Chiotis para llevar al APOEL, a Nicosia y al fútbol chipriota a la gloria. No estará en la ida de los cuartos de final, pero Gustavo Manduca ha cambiado un inicio complicado, y muy frío, en Europa por el calor de la grada del GSP Stadium. Quizás por ello decidió despojarse de la zamarra.

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