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Humberto Suazo: Viaje lento y seguro a Europa

La norma general en Sudamérica es que los jugadores emergentes den el salto a Europa en su juventud para probar suerte, aunque en muchos casos su periodo de formación todavía no está finalizado y pecan de estar tiernos. Incluso si focalizamos la atención en Argentina, la cosa es más grave, porque hay casos claros como el de Pablo Piatti en el que su salto al Viejo Continente se produce por la situación de la precariedad de las arcas de su club, y no porque dicho jugador focalizara todos los titulares en su país. El caso del delantero está cogido al azar, pero estos ejemplos suelen verse muy a menudo, y no sólo en las Ligas potentes, ya que existen países emergentes o que tienen el dinero por castigo que utilizan este método con dudoso éxito. En movimientos y en definición, Suazo puede tener destellos de Romario, del buen Ronaldo, de Agüero o Wayne Rooney. Tiene el gol por castigo, y sin duda podría tatuarse esta palabra en su cuerpo masivamente tatuado. Sus celebraciones chupándose el dedo, para homenajear a su apodo (Chupete, que se lo pusieron sus amigos de San Antonio con apenas seis años) o tapándose los oídos, una forma de festejar que le pidió su hijo. Suazo quiere repetir ahora esas carreras y celebraciones en Zaragoza, su escala antes de tratar de maravillar con Chile en el Mundial. Sus cifras dan la razón a su olfato goleador al acumular 17 goles en 41 encuentros con la selección, así como los 136 goles en 201 partidos ligueros repartidos entre Chile y México.
Por ello, suele ser un oasis en el desierto ver casos como el de Humberto Suazo, que con una calidad contrastada en Sudamérica da el salto a Europa a los 28 años, pero con unos mimbres cosechados en Chile y México que le hacen ser un delantero muy a tener en cuenta de aquí a junio en la Liga española. Vamos a intentar analizar este curioso caso tras conocer su pase al Real Zaragoza (de mis amores y mis disgustos) en el que llega como cedido con opción de compra (se habla de 10 millones) para tratar de ser la referencia atacante para salvar a los aragoneses de caer al infierno de la Segunda División. Los inicios del Chupete Suazo fueron en su ciudad natal, San Antonio, localidad en la que nació el 10 de mayo de 1981. Al calor del puerto pesquero más importante de Chile creció y trató de forjarse en campos de barro para divertirse con lo que más le gustaba: meter goles. Pero a los seis años ya gozó de su primera oportunidad en un equipo con cierto prestigio en Chile. Fue en el Santiago Paperchase Club, tras las negociaciones que llevó a cabo su propio padre, que quería dar lo máximo a su hijo. Sus buenas actuaciones llamaron la atención del Club Deportivo Universidad Católica, uno de los tres grandes de Chile, que le reclutó para realizar una prueba de acceso a los 15 años. Esa quiebra deportiva constaba de una lista inicial de más de 200 jugadores, en la que finalmente sólo fueron seleccionados dos futbolistas, el propio Suazo y su amigo Pardo, que también era de San Antonio.
Su llegada a la U parecía que iba a ser el espaldarazo que necesitaba para triunfar, pero pronto él se dio cuenta que eso de entrenar, de estar al 100% mentalizado en un club serio y demás obligaciones eran perjuicios para él. Parecía que Suazo no quería crecer, que deseaba seguir jugando en campos de tierra. En 2000, con 19 años, fue cedido al Ñublense, de la Primera B, segunda categoría chilena, porque su club no confiaba en su mentalidad y su disciplina. El debut se produjo ante el Magallanes, que posteriormente sería su club, pero sólo jugó cuatro encuentros, y acabó lesionado tras romperse el peroné y estar seis meses fuera de los terrenos de juego, además de sufrir una pérdida familiar que quizás le hizo tener ese carácter tan rebelde en esa época. Este contratiempo hizo que no pudiese disputar el Mundial Sub-20 con su selección. La temporada siguiente tuvo minutos en el Magallanes, pero lo cierto es que su trayectoria parecía que se estancaba y volvió a su ciudad natal para jugar con el San Antonio Unido (Tercera División A).

Pero su oportunidad real llegó cuando en el verano de 2003, el que fue su técnico en el San Antonio Unido fichó por el San Luis de Quillota y le pidió que le acompañase cuando Suazo ya planeaba otra campaña en su barrio. Aquí explotó el Chupete con 40 tantos en otros tantos encuentros, y ayudando al San Luis a ascender de la Tercera A hasta la Primera B (segunda categoría). Detrás de él ya estaban muchos clubes chilenos, pero la normativa impide que jugadores que están en Tercera pueda ser fichados por equipos superiores. Por ello, este ascenso no sólo supuso un éxito para el San Luis, sino la oportunidad de Humberto Suazo para poder salir de allí. El entrenador que confió en él fue Roberto Hernández, que en 2002 y cuando apenas tenía minutos, preguntó por su situación y quiso llevárselo al Unión Española, pero al ser de Primera B fue imposible. Tras su ascenso con el San Luis, el propio Hernández, que estaba dirigiendo al Audax Italiano, no dudó en pedirle a la directiva su fichaje. Y así fue. En el Audax siguió rompiendo redes, con 40 goles en 62 citas. En su periplo de dos años en La Florida fue citado para la selección chilena en 2005, donde busco borrar el recuerdo de Iván Zamorano y Marcelo Salas, cosa que ha conseguido en la actualidad.

Su pase al Colo-Colo se tasó en un millón de euros, y Suazo llegaba a un grande a los 25 años. Pero las metas del Chupete eran superiores y con un año maravilloso logró viajar hasta México. Pero en 2004 también sufrió otra lesión tras una fuerte entrada de Cristian Gálvez, del Colo-Colo, que por suerte no coincidió con él tras su pase a los albos, en un periodo en el que ganó el Apertura y el Clausura en 2006 y otro Apertura en 2007 antes de su fichaje por el Monterrey por una cifra cercana a los 4 millones de euros. Como ejemplo de su olfato goleador, en el Clausura 2006, Suazo le metió cinco goles en el Torneo Final por el título a su antiguo equipo, el Audax Italiano. Con tres Ligas chilenas, dos títulos de máximo goleador en el país andino, otro trofeo de mejor anotador en la Copa Sudamericana de 2006 (donde el Colo-Colo llegó a la final) le forjaron un nombre en Sudamérica. Pero, además, logró el reconocimiento mundial con el trofeo de Mejor Goleador del Mundo (con sus 17 goles anotados entre la selección y su club en competiciones internacionales) y ser el segundo máximo goleador en 2006 en una Liga de Primera División, con 34 goles metidos con el Colo-Colo, y sólo por detrás de Huntelaar, que metió un tanto más ese año.

Su llegaba al Monterrey tenía todos los visos de convertirse en un éxito, y muchos no se explicaban como ningún club europeo había echado el resto por él a sus 25 años. En México tardó un poco en adaptarse, como demuestran los tres únicos tantos logrados en el Apertura 2007 después de jugar 12 partidos. Pero eso fue un espejismo, y ya en el Clausura 2008, maravilló con 16 goles en 19 fechas. La temporada 2008/2009 la saldó con 14 goles 32 partidos, pero no pudo igualar su trofeo de máximo goleador logrado en el Clausura 2008, aunque sí que destacó en la Liguilla del Apertura mexicano con cuatro dianas. La afición de los Rayados ya habían asumido la marcha del Chupete hace unas semanas, ya que el propio jugador se encargó de asegurar que estaba ante su oportunidad de dar el salto a Europa y empezar allí la parte final de su trayectoria deportiva a los 28 años.

Los numerosos rumores de un pase de Humberto Suazo a Europa se suceden desde hace años, pero en la última temporada se han incrementado con sus posibles fichajes por el Tottenham (se habló de 10 millones de libras), Sunderland y Everton (que ofrecieron 6 millones de libras) o el Atlético de Madrid, que pensó en él para este mercado invernal. Pero si hay una persona ligada en los últimos años a la vida del Chupete, ese es Marcelo Bielsa, actual seleccionador chileno, que ha conseguido que Suazo triunfe en un esquema muy atractivo que les llevó a acabar como campeones de la Clasificación para el Mundial 2010 de la Zona Sudamericana siendo el máximo goleador con diez dianas en 18 encuentros por delante de Luis Fabiano (9), el boliviano Botero (8) o Diego Forlán, que acabó con siete. La cita mundialista era el escaparate que Suazo quería utilizar para dar el salto a Europa, pero lo cierto es que ha conseguido esta meta seis meses antes, así que habrá que ver si él sólo es capaz de mantener al Real Zaragoza en Primera División. Su fuerza, su precisión y su olfato goleador son evidentes, pero ahora habrá que ver si su adaptación es rápida y no vuelve a ese pasado en el que tuvo problemas de vestuario por su carácter. Pese a tener 28 años, Humberto Suazo está en su mejor momento, y seguro que sorprende a los que dudan de su calidad por llegar al Viejo Continente tan “tarde”. Pero él no tiene esa opinión, porque su progresión ha sido lenta, pero muy segura. Ahora es el momento de recoger los frutos que sembró durante muchos años en la Tercera A y que casi acaban con Suazo deleitando a los pocos aficionados que se acercaban a su barrio para ver al San Antonio Unido.

2 comentarios a “Humberto Suazo: Viaje lento y seguro a Europa”

  1. cityground dice:

    Me parece un buen fichaje para el Zaragoza que necesitaba un delantero como el comer (y alguna cosa mas).

    Suazo tiene la oportunidad de demostrar en una gran liga toda la fama que le precede en América, la salvación del Zaragoza pasa por sus goles.

    Muy buena la historia.

  2. Helion dice:

    Interesante historia la de Suazo. Le va a venir bien al Zaragoza que necesita reforzarse mucho.

    Saludos desde http://ojeadorinternacional.blogspot.com/

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