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Kiryat Shmona: Superar el Efecto 2000 con GPS

Se consumía 1999 y la sociedad (maldito capitalismo) tenía pánico a que los aviones no pudiesen ser controlados, que las compañías bancarias crearan un caos absoluto y hubiese que pulsar el reset. Al fin y al cabo, que un apagón global dejase una imagen similar a la del Viejo Springfield en el que Homer Simpson gobierna una ciudad fantasma hasta que The Who arregló las rencillas entre vecinos.

El dichoso miedo a la tecnología y el código binario terminó por ser papel mojado de una secuela de La Guerra de los Mundos (The War of the Worlds), la novela de Herbert George Wells. Meses después, y con los portátiles, transacciones bancarias y teléfonos móviles echando humo, en la joven ciudad de Kiryat Shmona se fundó un nuevo club en Israel. Con apenas 23.000 habitantes, el Hapoel Ironi Kiryat Shmona FC fue fundado por Izzy Sheratzkiy.

Mediante su inversión en el modesto club de Kiryat Shmona, el club se inició en la Liga Alef (por aquel entonces Cuarta División hasta la reforma en el sistema israelí en 2009) tras la fusión del Hapoel Kiryat Shmona, que militaba en esa categoría, y el Maccabi Kiryat Shmona (de la Liga Bet, quinta categoría). El equipo concluyó esa campaña como campeón y ascendió en la primavera de 2001 a la Liga Artzit (3ª División). El dueño Sheratzkiy combinaba su pasión por el fútbol con la creación de sistemas de localización avanzada y servicios de seguimiento. Desde los famosos GPS a poder localizar vehículos robados o personas. Según la revista Forbes, el patrocinador del equipo, y a su vez empresa del presidente, Ituran ingresa 1.5 millones de euros anuales.

Con esa recaudación, la inversión en el Ironi Kiryat Shmona, como se conoce al equipo, era segura y ahora era turno de demostrarlo en el césped. En su debut en la Liga Artzit (3ª), el modesto estadio de 5.300 espectadores observó como los rivales no podían con sus chicos y el Ironi cerró la campaña 2002-03 en segunda posición, lo que le daba el ascenso directo gracias a su ventaja de cinco puntos sobre el Maccabi Ramat Amidar. En dos años, dos alegrías. Y no se logró el hat-trick por muy poco. En una Liga Leumit (Segunda División) muy igualada, el Ironi concluyó tercero, igualado a puntos con el Hapoel Nazareth Illit y a uno del Hapoel Haifa, los dos afortunados que ascendieron. Primera decepción al quedarse a las puertas de la gloria, pero la confirmación de un club que estaba para quedarse.

En 2005 concluyeron a mitad de tabla y en 2006 de nuevo ocuparon la tercera plaza (esta vez a seis del ascenso) hasta que en 2007 no dieron lugar a la sorpresa y fueron campeones de la Liga Leumit con 17 puntos sobre el tercero. En siete años, el Hapoel Ironi Kiryat Shmona pasó de cuarta a la élite con trabajo, inversión y buen fútbol. En el debut en la Israeli Premier League no coquetearon con el descenso, una frontera que dejaron a 19 puntos. El equipo cerró el año tercero y se ganó un puesto en la primera ronda de clasificación de la Copa de la UEFA 2008-09. El Ironi eliminó a los montenegrinos del FK Mogren, pero tras igualar 0-0 ante el PFC Litex Lovech en Bulgaría cayeron en casa por 1-2 y se despidieron de su primera experiencia continental.

Quizás por esa ilusión de jugar en Europa, y por empezar la temporada tan temprano, el Ironi concluyó colista en el campeonato liguero y en la 2008-09 descendió, pero su ausencia únicamente duró un año al proclamarse campeones de la Liga Leurmit. En su vuelta a la élite cerró la fase regular cuarto, aunque en el playoff por Europa se quedó a tres puntos del objetivo. Tras ganar la Toto Cup Al (Copa de la Liga) el 24 de enero de 2012 por segundo año consecutivo, el Ironi afrontó la recta final de la temporada en la Israeli Premier League con más ganas que nunca. El 2 de abril, y a falta de cinco jornadas, el empate frente al Hapoel Tel Aviv (0-0 como local) le dio el título liguero. El propietario Izzy Sheratzky aseguró tras la consecución del milagro que: “El Kiryat Shmona está aquí para quedarse. Ser campeón tan temprano es algo increíble. Necesitamos trabajar duro para representar a Israel en la fase de clasificación de la UEFA Champions League”. El hombre que un buen día quiso combinar el mundo empresarial con el fútbol certificaba su milagro en 12 años. De los campos de tierra a jugar la mejor competición de clubes del mundo. Nadie sabe qué deparará la próxima temporada, pero la afición está tranquila porque Sheratzky tiene la ruta marcada con su GPS.

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