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La semilla del "Flaco"

Wembley, cuna del fútbol inglés. 20 de mayo de 1992. Ronald Koeman rompe el cuero con toda su alma y la pelota se introduce en la red de Gianluca Pagliuca envuelta en gritos, lloros y júbilo. El Fútbol Club Barcelona alza su primera Copa de Europa tras un encuentro tenso ante la Sampdoria de Vujadin Boskov. En el banquillo culé estaba Johan Cruyff, cabeza pensante de una escuadra que pasó a la historia como el Dream Team. Además de contar con una plantilla excelente, el neerlandés no sabía que 18 años después siete de los integrantes de ese once de leyenda impartirían desde la banda con el afán de repetir los éxitos que cuajaron vestidos de corto.

El último en unirse al club de entrenadores del Dream Team ha sido Albert Chapi Ferrer. El exlateral derecho ha firmado 18 meses con el Stichting Betaald Voetbal Vitesse, conocido vulgarmente como Vitesse Arnhem, con el único objetivo de salvar la categoría en la Eredivisie. Ahora mismo, el conjunto de Arnhem está instalado en la antepenúltima posición, lo que implicaría que debe disputar una promoción por la salvación. El debut del Chapi se producirá este domingo a las 14:30 en casa frente al AZ. Tal y como corren las aguas para el Vitesse es necesario que empiecen a sumar puntos para recortar los dos puntos que les distan de la salvación. El Gelredome debe ser una caldera para tratar de remontar esta situación.

Cruyff no es un hombre callado, ni que pase desapercibido. Tanto de jugador como de técnico, el Flaco nunca dejó al público indiferente. Sobre el campo era un genio, pero después extrapoló esa sapiencia a los banquillos para marcar una época con el Fútbol Club Barcelona. En su día, el nombrado por la FIFA como el Mejor Jugador Mundial del Siglo, aseguró que “todos los entrenadores hablan sobre movimiento, sobre correr mucho. Yo digo que no es necesario correr tanto. El fútbol es un juego que se juega con el cerebro. Debes estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado: ni demasiado pronto ni demasiado tarde”. Pues bien, sus alumnos aventajados, los que alcanzaron la gloria en Wembley, quieren aplicar ahora todo lo que Johan les enseñó en su día y tratar de marcar una época al igual que lo hizo el Dream Team.

El primero de los héroes de la victoria ante la Sampdoria en lanzarse a los banquillos fue Ronald Koeman. Él, que se llevó todos los flashes por su violento disparo de falta que supuso la victoria, se lanzó a la aventura de los banquillos en el año 2000. Precisamente, el 74 veces internacional por Holanda inició su experiencia como técnico en el Vitesse, el mismo club que ahora ha requerido los servicios de Ferrer. En esa campaña 2000/2001, Koeman guió al club del este del país hasta la sexta plaza.

Teniendo en cuenta que la mejor posición del Vitesse en su historia ha sido la tercera posición en 1998, lo cierto es que el bautismo de Ronald en la banda se tildó de notable alto. Tras una década en la profesión, Koeman cuenta con tres campeonatos ligueros (dos con el PSV y otro con el Ajax), así como dos torneos coperos (el primero con los de Amsterdam y el último con el Valencia). De hecho, fue en la ciudad del Turia donde el goleador frente a la Sampdoria se empezó a cavar su propia tumba. Enfrentamientos con el vestuario ché, bravuconadas en las ruedas de prensa y un complejo de superioridad le sirvieron para que le colgasen el cartel de arisco, amén de mal técnico por sus planteamientos. Pese a ello, se pudo desquitar ganando la Copa del Rey ante el Getafe por 3-1 mientras Santi Cañizares, Angulo y Albelda estaban apartados por decisión del neerlandés.

Tras esta aventura, no supo sacar provecho del campeón de la Eredivisie, un AZ que Van Gaal le hizo campeón y Koeman lo echó a perder. En la actualidad está en el paro, y hace dos semanas rechazó la llamada del Middlesbrough (de Championship) porque no era un club de nivel, aunque sí que le dio tiempo para erigirse como posible sustituto de Fabio Capello al frente del combinado nacional.

Con mejor suerte, aunque con menos títulos, Michael Laudrup fue el segundo en ponerse manos a la obra en la tarea de entrenar. Inició sus enseñanzas en el Brondby, club en el que debutó como jugador. Nada como comenzar en casa. En la campaña 2002/2003, uno de los mejores asistentes de los últimos 20 años, ganó la Supercopa Danesa y la Copa Danesa, pero también consiguió una honrosa segunda plaza en el campeonato doméstico con los colores que le vieron nacer allá por 1982. Tras cuatro temporadas con los daneses, y un año sabático, el Getafe le dio la oportunidad de debutar en una gran Liga de Europa. Campaña discreta en España, pero le sirvió para ser el responsable del Spartak Moscow en uno de los campeonatos más emergentes del Viejo Continente. Este verano, desde Mallorca recurrieron a sus servicios para hacer encaje de bolillos con una escuadra con los bolsillos vacíos. Tras ocho jornadas, el papel de Laudrup está siendo más que meritorio y sobreviven en la mitad de la tabla sin apuros. Michael tiene madera para hacer cosas grandes en los banquillos, lo mismo que hizo un terreno de juego que hacía suyo para dar clases magistrales de pases, amagos y asistencias imposibles.

El 2004 fue el año más prolífico para el Dream Team en su salto a la carrera de entrenador. Dos titulares en Wembley alcanzaron el debut en su nueva profesión. José Mari Bakero, el héroe de Kaiserslautern, fue llamado de urgencia por parte del Málaga B para salvarlo en la aventura del filial en la Segunda División. Sustituyó a finales de enero a Antonio Tapia y salvó a los andaluces. Le costó lograr su primera victoria cuatro encuentros, pero finalmente pudo celebrar su bautismo como preparador con la satisfacción de haber logrado el objetivo. Pero la carrera de Bakero dio un cambio de rumbo cuando en el verano de 2005 se convirtió en el Director Técnico de la Real Sociedad. Dejaba los banquillos por los despachos y tenía la misión de configurar la plantilla de San Sebastián. Los malos resultados esa campaña le obligaron a cambiar el palco por el olor del césped. Otra vez de apagafuegos, y de nuevo logrando salvar al herido. Por esta inercia, la Real le dejó como entrenador para el curso siguiente, pero acabó siendo cesado. Después dos muescas más que anotar en su currículum: segundo entrenador de Ronald Koeman en Valencia (broncas y Copa del Rey mediante) y la salida al exterior con el exotismo de Polonia. El Polonia Varsovia fue su lugar de residencia durante casi un año, de noviembre de 2009 a septiembre de 2010, pero la mala relación con el presidente del club dieron con la ruptura de su contrato de mutuo acuerdo.

Unos meses después de que José Mari Bakero tomase las riendas del Málaga B, el polémico Hristo Stoichkov, ídolo y dios en Bulgaría, era reclutado para ser el seleccionador de su país. Tras guiar a su combinado nacional a la mejor clasificación en un Mundial (cuartos en USA ’94), Stoichkov se convertía en la cabeza visible de una nación sólo un año después de colgar las botas. Pero su certeza con la zurda y una velocidad endiablada no se extrapolaron a los banquillos. No logró clasificar a Bulgaría para el Mundial 2006 y dejó a medias su asalto a la Eurocopa 2008 por la intromisión del Celta de Vigo.

Hristo entró en la escena de clubes en un intento desesperado por salvar la situación de un Celta con el agua al cuello. Sacó su característica garra al vencer en el derbi gallego ante el Deportivo en su primer choque en el banquillo vigués, pero tras ese esperanzador comienzo fue mostrando sus lagunas como técnico. A falta de 15 minutos para la conclusión de la Liga tenía a los celestes salvados, pero al final cayeron al pozo de Segunda. Ya en la categoría de plata los problemas se multiplicaron: con la directiva, la grada, la prensa y, hasta, con la plantilla. Lo cesaron de sus funciones, pero él alegó motivos personales para que esa experiencia no quedara como un cese en su currículum. Como siempre, Hristo no dejó indiferente a nadie.

Desde 2008 hay que anotar dos experiencias más en su hoja de ruta. La primera quedó en papel mojado. Se comprometió con el F.C. Aboomoslen de Irán, pero la situación del país le echó para atrás cuando debía firmar. Donde sí que se atrevió a ir fue a Sudáfrica. Un año al frente de los Mamelodi Sundows, con quienes pasó sin pena ni gloria. Pero al estar en el paro, Stoichkov no sabe estarse callado, y el pasado martes arremetió ante sus compatriotas dejando claro que “los que juegan ahora con Bulgaria ni siquiera habrían merecido llevar nuestras maletas”. La diferencia entre realizar estas declaraciones en su época de jugador y hacerlas ahora, es que antes se llevaba una multa y al domingo siguiente estaba sobre el césped, pero ahora, cada palabra más alta que la anterior le quitan más pedigrí a su pobre prestigio en los banquillos.

Todo lo contrario diríamos al hablar de Eusebio Sacristán. Tranquilo, humilde y un trabajador nato en el campo, el de La Seca (Valladolid), tuvo un inicio en la dirección desde la banda de lo más complicada. Cogió la patata caliente de tener que salvar al Celta de Vigo del descenso a Segunda División B. Después de un mal inicio de su excompañero Hristo Stoichkov, Pepe Murcia tomó las riendas de los gallegos, pero el nuevo mánager tampoco cuajó y en el mes de marzo Eusebio tuvo ante sí una aventura dura y complicada. Su única experiencia se remontaba al periodo entre 2003 y 2008, donde fue la mano derecha de Frank Rijkaard, otro futbolista y entrenador que creció con la figura de Johan Cruyff como referencia. El vallisoletano logró evitar que un histórico cayese a Segunda B y confiaron en él para ser la cabeza visible de un proyecto que tenía la palabra ascenso entre ceja y ceja.

Pero Eusebio pasó otra campaña irregular, aunque a falta de dos jornadas salvó a los vigueses. El pasado verano, Eusebio y la directiva del Celta no llegaron a un acuerdo para renovar su contrato y separaron sus caminos. Junto a Koeman, Bakero y Stoichkov, el exmediocentro es el cuarto de los siete entrenadores surgidos del Dream Team que engrosan la lista de técnicos parados.

La penúltima muesca de la escuela surgida de aquella final de Wembley la representa Josep Guardiola, que a su vez es el más laureado con poco más de tres años de recorrido como técnico. Un año de debut en el filial azulgrana, en el que no había otro camino que ascender (como así hizo), le permitió pasar directamente de jugar en campos de Tercera a ser la imagen del nuevo Barça. Sus primeras decisiones fueron polémicas, ya que sacó del equipo a Deco y Ronaldinho, pero esas dos muestras de autoridad dieron las claves de lo que iba a ser un preparador que calcula todo al milímetro. Su bautismo en el Camp Nou no pudo ser mejor al lograr el ansiado triplete (Liga, Copa y Champions), que la Supercopa de España, la de Europa y el Mundialito de Clubes se encargaron de dejar el año 2009 para el recuerdo del fútbol mundial.

Entre sus mentores de cabecera se encuentra por encima del resto Johan Cruyff, aunque el de Santpedor (Barcelona) también tomó buenos apuntes de Juan Manuel Lillo, al que tuvo en 2005 en su año de retiro en el Dorados de Sinaloa mexicano. Con menos de cuatro años en el mercado, en Manchester ya le señalan como el sustituto ideal de Sir Alex Ferguson y de fondo hay una oferta mareante del CSKA Moscow. Pep acaba contrato este año y se verá si sigue en la Ciudad Condal o prefiere iniciar un nuevo cambio de rumbo.

Con todos estos precedentes, en el que tres de sus excompañeros ya han sido campeones ligueros (Koeman, Laudrup y Guardiola), es ahora el Chapi Ferrer (en la foto, el día de su presentación) quien se embarca en esta aventura. Hace ya dos años, Ferrer señalaba sus intenciones de seguir el paso de la Quinta de Wembley. “Me encantaría empezar mi carrera de entrenador en Inglaterra. El estilo de vida y el tipo de fútbol son algunas ventajas”. Lo cierto es que el barcelonés, que este verano ha cumplido 40 años, tendrá en el Vitesse neerlandés su escuadra de debut, casualmente la misma que inició la aventura en los banquillos de Ronald Koeman. En su presentación como nuevo técnico del Vitesse, Ferrer señala que “soy partidario de la filosofía de Johan Cruyff y de Louis van Gaal de aplicar buen fútbol con jugadores que también puedan ser agresivos sin balón”. Todavía no se conocen las cotas que podrá alcanzar el exlateral derecho del Barça y la selección española, pero con Cruyff en sus oraciones, Ferrer tiene un año y medio por delante en Holanda para salvar al Vitesse, en primer lugar, y después empezar a implantar otra semilla del fútbol de ensueño que les contagió el Flaco.

2 comentarios a “La semilla del "Flaco"”

  1. Deivid dice:

    Al que más conozco es a Bakero por su paso por la Real y la verdad es que fue lamentable, dejo el equipo sin ratro de calidad, se gasto 3 millones de € (siendo un equipo con problemas financieros)en Diego Rivas, es decir, un mediocentro defensivo dejando la delantera sin nada de gol…es decir, una pena…asi fue que bajamos ese año…luego en Polonia no se como le habra ido.

    Y con su amigo Koeman tambien hizo buena limpieza en Valencia, a pesar de la Copa…un saludo

  2. Nico García dice:

    Pedazo de entrada la que te has marcado. Muchas felicidades y a seguir así!
    Saludos desde La Escuadra de Mago

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