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Pyunik F.C.: Década prodigiosa gracias a la fe

En el año 301, Armenia fue pionera en adoptar el cristianismo como religión oficial. Era el siglo IV y esta región enclavada en el Cáucaso meridional se ponía a la cabeza en la doctrina de la fe. Más de 1700 años después, la República de Armenia es un estado independiente (desde 1991) de la antigua U.R.S.S., cuenta con una población de algo más de tres millones de habitantes y su economía se sustentaba en la producción de productos químicos y las minas de cobre o cinc.
En cuanto al plano deportivo, Armenia no tiene mucho caché internacional, a pesar de que grandes estrellas de muchas disciplinas tengan origen armenio. El judo, la halterofilia, el ajedrez y el boxeo son cuatro pilares fundamentales en el deporte armenio, pero iconos como Andre Agassi, David Nalbandian o Alain Prost proceden de estas tierras.

Ayer, el mejor equipo de la Armenian Premier League logró el título liguero por décima vez consecutiva. El campeonato armenio lleva vigente desde 1992. Una corta historia en la que el Pyunik F.C. ha dominado en su gran mayoría siendo el estandarte del país en competiciones europeas. Los de Yerevan (capital de Armenia) acumulan 30 encuentros continentales, siendo su mayor hito el caer en la segunda fase de clasificación hasta en cinco ocasiones. Nada más para un Pyunik que en Armenia es el todopoderoso, pero que cuando viaja por el Viejo Continente es un conjunto muy vulgar, como atestiguan sus seis victorias, siete empates y 17 derrotas en los 30 envites en Champions League o la extinta UEFA Cup.

Pero ayer consiguieron su décimo título de la Armenian Premier League consecutivo, y el decimotercero en las 19 ediciones de antigüedad con las que cuenta el fútbol en Armenia desde que son independientes. Si el año pasado se llevaron el triunfo con siete puntos de ventaja sobre el Mika F.C., lo de este curso ha sido un esfuerzo máximo. Tras 28 jornadas intensas (la Armenian Premier League se compone ocho escuadras, que se enfrentan cuatro veces entre sí), el Pyunik pudo celebrar el título gracias al tanto de penalti de Marcos Pizzelli, que a la postre ha sido el segundo máximo goleador del campeonato (15 dianas) por detrás de Gevorg Ghazaryan, compañero de fatigas en el ataque del Pyunik que ha concluido el curso con un tanto más. Pizzelli nació en Brasil, pero desde 2006 se ha hecho un nombre en el fútbol armenio, años que le han valido para obtener la nacionalidad y ser internacional por la antigua república soviética.

Pese a que estemos ante el cierre de una década prodigiosa para el Pyunik F.C., la verdad es que a falta de tres jornadas eran segundos en la tabla dos puntos por detrás del F.C. Banants, que hasta la fecha sólo contaba con cuatro subcampeonatos. Por ello, otro de los clubes de la capital (cinco de los ocho componentes de la actual Armenian Premier League proceden de Yerevan) tuvo una dura pugna contra el dominador del país. En la antepenúltima jornada se vieron las caras en el Hanrapetakan Stadium (con capacidad para 15.000 espectadores) en un duelo en el que el Banants era virtualmente campeón si puntuaba. El encuentro fue muy igualado, pero el empuje de los locales, con unas gradas semivacías, les llevó a lograr el triunfo sobre la bocina. En el minuto 90, Karlen Mkrtchyan aprovechó un pelotazo colgado desde la frontal y que le cedieron de cabeza dentro del área. El pequeño centrocampista celebró el gol con una voltereta llena de emoción por lo que suponía ese 1-0. El Pyunik recuperaba el liderato en la tabla a falta de dos jornadas. Dicho encuentro fue mucho más duro que la final de la Armenian Independence Cup, en la que Pyunik y Balants se encontraron en la final y los pupilos de Vardan Minasyan no tuvieron piedad con uno de los hermanos pobres de Yerevan y le aplastaron por 4-0.

Los dos últimos envites del Pyunik F.C. contaban con rivales de poco nivel, en concreto el antepenúltimo y el penúltimo de la tabla, que ya estaban salvados y esta guerra no venía con ellos. Al Gandzasar le despacharon con un claro 3-0, mientras que ayer frente al Kilikia a domicilo ganaron con oficio y templanza gracias al penalti anotado por Pizzelli. Las crónicas señalan que el Pyunik (en la imagen, celebrando el título) dominó el duelo y que en la primera mitad debió marcharse con ventaja. Pero no fue hasta mediada la segunda parte cuando subió el 0-1 al luminoso y la victoria del Banants por 1-2 ante el descendido Shirak quedaba en nada.

Pero este no fue el campeonato más apretado para un Pyunik que desde 2001 se pasea por Armenia con la condición de mejor equipo del país. Fue en la edición de 2008 cuando quedaron empatados en la tabla con el F.C. Ararat Yerevan (esta edición ha participado en la Armenian First League (segunda cateogría), en la que han quedado primeros) y el título se decidió en un partido de desempate. En esos 120 minutos fatídicos (sí, acudieron a la prórroga para decidir el campeón) el Pyunik se adelantó a los 68 de juego gracias a Albert Tadevosyan, delantero que sigue en el club, pero uno después Vahagn Minasyan (defensa que actualmente milita en el Pyunik) igualó la contienda y se vieron abocados al tiempo extra. A dos minutos de ir a los penaltis, Tadevosyan logró el 2-1, el delirio para el Pyunik y la Armenian Premier League más disputada en esta década de éxitos. Como curiosidad, decir que Marcos Pizzelli, el autor de la diana que ayer les dio el entorchado liguero, fue ese 2008 máximo goleador en Armenia con 18 tantos y militaba en el F.C. Arabat Yerevan. Tras un año de cesión en un club de la CFA2 (quinta división francesa), en julio de 2009 volvió a Armenia, en este caso al Pyunik, para ganar campeonatos.

Pero una de las cosas más curiosas de esta historia de fe, trabajo y éxitos es que el Pyunik F.C. se disolvió por problemas financieros en 1999, un año en el que no disputaron ni un choque de la Armenian Premier League pese a estar inscritos en ella. El 2000 fue un año de transición, mientras que en 2001 apareció Ruben Hayrapetyan, un hombre de negocios que apostó por la vuelta de una escuadra histórica y obtuvo resultados inmediatos con el inicio del siglo XXI. No sabemos si esa fe que en Armenia fue pionera en el año 301 tendrá algo que ver, pero Hayrapetyan puso sus fuerzas en sacar adelante un club hundido y con la fe no movió montañas, pero son la referencia futbolística en Armenia desde ese momento. El siguiente reto del Pyunik F.C. sería entrar en la fase final de la UEFA Champions League, una meta casi imposible ahora mismo, pero parece que a un armenio estas cosas no le frenan. Seguro que persiguen el objetivo hasta conseguirlo sin cejar en el empeño.

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