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Schalke 04: El mes de la madurez

Cuando Raúl González entró en el vestuario el Veltins-Arena el pasado sábado a eso de las 17:30 horas, la sensación era amarga. El empate frente al 1. FSV Mainz 05 dejaba a los de Huub Stevens sin posibilidad de volver a compartir el liderato de la Bundesliga. La victoria del día anterior del Borussia Dortmund obligaba a Die Knappen (Los Mineros) a obtener los tres puntos para no abrir hueco. El Schalke no supo vencer a un club inferior y ante sus más de 60.000 fieles. Un tanto tempranero del renacido Mohamed Zidan fue un lastre que el Schalke no supo enmendar. El nigeriano Chinedu Obasi igualó a los 59 minutos con la zurda, pero ni el acabar con Huntelaar, Pukki, Farfán y el propio Obasi en la zona ofensiva sirvió para desequilibrar el envite.

Raúl vio los últimos minutos (fue sustituido en el minuto 74) en el banquillo. Quizás ahí ya empezó a fijarse que la lucha que mantienen por llevarse la Bundesliga constituye un gran reto al tener enfrente al Dortmund, vigente campeón, y al todopoderoso Bayern. El Schalke salió a jugar ante el Mainz con un once inicial que tenía una media de 23.7 años. Bien es cierto que el once que sacó el Dortmund el pasado viernes no llegaba a los 25 de media, pero juegan de memoria, con un técnico que ha sabido sacar lo mejor de ellos y un entorchado liguero atestigua su labor. Para más inri, la línea defensiva (formada por Unnerstall, Höger, Höwedes, Papadopoulos y Fuchs) clava los 22 años de media, un guarismo que se engorda gracias a la veteranía del lateral izquierdo Christian Fuchs (sí, era el cuarto más viejo del once del sábado con 25). El núcleo experimentado del Schalke está arriba: Raúl (34 años), Marica (26) y Huntelaar (28). La variante Farfán encierra un cambio similar, ya que el peruano (que por cierto, acaba contrato) tiene 27, mientras que la savia nueva la trae el finés Teemu Pukki (21 primaveras).

Con estos ingredientes, y tras el cambio de técnico sobre la marcha (Ralf Rangnick dimitió “por agotamiento”, como él manifestó, el 22 de septiembre de 2011), los de la cuenta del Ruhr han aguantado el tirón de los líderes y se han erigido en una alternativa que quiere seguir optando al título. Para ello debe afrontar un mes de febrero intenso, y que no comenzó bien tras el traspié frente al Mainz en casa. Mañana (18:30 horas, CET) se enfrenta a la sensación del torneo, a la niña bonita de la Bundesliga. El Borussia Mönchengladbach viene de una temporada en la que se salvaron de la quema tras la maravillosa gestión de Lucien Favre, que cogió al club hundido, lo salvó en la promoción y ahora recoge los réditos de un bloque sólido, ensamblado a la perfección y con talentos como Marc-André ter Stegen, Marco Reus o Patrick Herrmann. La visita al Borussia-Park es harto complicada (el Gladbach no cae como local desde el 18 de marzo de 2011) y el curso pasado el Schalke perdió 2-1 el 20 de febrero, en la primera victoria de los de Favre en su estadio en toda la temporada.

La distancia en la tabla es de un punto a favor de los de Gelsenkirchen, que ocupan la tercera plaza, igualados con un Bayern que es segundo y dos por detrás del Dortmund, que fue el único del cuarteto que se llevó el triunfo la pasada jornada. El enfrentamiento ante el Mönchengladbach definirá en gran parte la escuadra que seguirá en la pelea por la Bundesliga. Pero el mes de febrero mantiene su exigencia, y su carga en el calendario, con la vuelta de la UEFA Europa League. Tras pasar la fase de grupos con mucha solvencia (seis puntos sobre el FC Steaua Bucureşti y ocho al Maccabi Haifa FC), los de Stevens se las verán en los dos próximos jueves ante el débil FC Viktoria Plzeň, que viene rebotado de la UEFA Champions League al no tener opciones frente al FC Barcelona y el AC Milan. La eliminatoria parece muy accesible, pero los checos traen como aval su trayectoria en casa. En los seis choques de la máxima competición continental que han disputado esta temporada, el Plzeň suma tres victorias (en las tres rondas de clasificación), dos empates (Milan y FC BATE Borisov) y una derrota (0-4 frente al campeón de Europa).

Sea fácil o difícil, el Schalke tendrá que disputar dos choques por semana y no debe fiarse de su teórica superioridad, porque el Viejo Continente castiga a los conformistas. A medias entre la ida y la vuelta tocará recibir al VfL Wolfsburg, que llega tremendamente renovado tras un periodo invernal en el que ha desembolsado 30 millones de euros en ocho contrataciones. Aún está en fase de rodaje, pero calidad no le falta en todas sus líneas. Y por último, tras haberse resuelto su futuro en la Europa League, y para cerrar un mes de febrero muy intenso, el Schalke visita el Allianz Arena. El año pasado sucumbió 4-1 y recibió tres dianas en los primeros 19 minutos, por lo que Raúl ya tiene varios recordatorios para los suyos antes de saltar al escenario de la final de la Champions.

Con juventud o tirando de los más veteranos, el mes de febrero entraña una importancia vital para el futuro del Schalke 04. La opción de jugar la máxima competición continental en el curso 2012-13 parece una certeza (este año ya van cuatro alemanes) al contar con una renta de nueve puntos sobre el SV Werder Bremen, pero la aspiración actual es mantener el pulso por la Bundesliga, no ceder ante Dortmund, Gladbach y Bayern (siendo los dos últimos los desplazamientos inmediatos) y seguir deleitando a una grada que disfruta con un 4-3-1-2 tremendamente ofensivo. Si el año pasado vibraron con su concurso en la Champions y la conquista de la DFB-Pokal, lo de este curso va más en serio. Luchan por la Bundesliga, amén de haberse mostrado intachables en Europa. Con 34 años, y fajándose cada día con defensores que rondan la veintena, Raúl González y su Schalke 04 se encuentra ante el mes de la madurez.

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